Coherencia
El ministro de Justicia de la Provincia, Luis Angulo, se manifestó ayer en contra de la propuesta de bajar la edad de imputabilidad en el marco de una ley penal juvenil, que se debate en comisión en la Cámara de Diputados de la Nación.
Según el ministro, las experiencias en otros países del mundo demuestran que la disminución de la imputabilidad "no ha resuelto el problema de la criminalidad y la participación de los menores en hechos delictuosos".
Por otra parte, Angulo recalcó que la ley penal juvenil, que esta semana comenzó a ser tratada en la Comisión de Legislación Penal de la Cámara Baja, no se puede resolver "de un día para otro bajo la presión de los lamentables hechos que están ocurriendo en la Argentina".
"Creo que hace falta una ley penal juvenil, pero lo que no estoy de acuerdo es que bajo el imperio de estas circunstancias (…) se discuta y de alguna manera, entre gallos y medianoche, se termine resolviendo una ley de la trascendencia que tiene una ley penal juvenil", afirmó el funcionario.
El ministro también destacó que entre un 70 y 75 por ciento de los menores en conflicto con la ley penal tienen causas por delitos contra la propiedad. "Esto está muy vinculado al tema de la exclusión social, de la falta de oportunidades", resaltó.
Es tan difícil comprender que la cura del delito está fuera de las cárceles y no en la formación de verdaderas universidades del delito que ahora pretenden graduar a niños?
La sociedad argentina se encuentra enfrascada en su propia trampa, en un círculo vicioso que permite al sistema excluir y condenar a una buena parte de ella misma para que esta se vuelva en su contra una y otra vez.
Tanta certeza, en medio de tanto oportunismo político y social, por parte de un funcionario, como respuesta a la demanda de la sociedad por más seguridad resulta coherente.