Leña al Fuego
El hijo de Daniel Capristo, el chofer asesinado la noche del miércoles en la localidad bonaerense de Valentín Alsina por un adolescente de 14 años, pidió esta noche juntar "un millón de firmas" para exhortar a las autoridades a sancionar una Ley Penal Juvenil.
"Uno no quisiera estar en este lugar, no se lo deseo a nadie. Así como mataron a mi viejo no quiero que maten a nadie más, no se lo deseo a nadie. Pido la colaboración de todos para poder llegar a hacer algo, juntar un millón de firmas por la Ley Penal Juvenil", instó Facundo Capristo frente al Obelisco, donde familiares, amigos y compañeros de trabajo de la víctima se concentraron en reclamo de Justicia.
"El que mata tiene que pagar y listo", señaló el joven, quien reclamó "Justicia y Seguridad para todos" y expresó que si la situación continúa como hasta ahora "nos van a matar a todos".
Si ese “listo” fuera la solución, no estaríamos en una sociedad que padeció un plan que instauró la pobreza planificada, planes de extermino, sistemáticos derrocamientos de gobiernos democráticos, aún sin militares, golpes económicos, traslado de riquezas a sectores concentrados, y un largísimo etcétera.
Que tiene que ver? Es tan simple como complejo. La pobreza estructural que condena a vivir y morir sin opciones de cambio genera en sociedades donde se concentra la riqueza por parte de gobernantes corruptos la invitación a los jóvenes y adultos, no ya a delinquir, sino a expresar la ira y la bronca de la insoportable sensación de respirar cada día en esas condiciones.
Y se expresan con muerte porque sienten que muertos están. Sobre todo este escenario, intentar encarcelar a los menores en un sistema penitenciario decadente como el de nuestro país, que lejos de están de reformarlos, es incentivar el problema no darle una solución. Es tomar el camino más corto, echando más leña al fuego.