Igual que ayer
La Asociación Madres de Plaza de Mayo pidió ante el Consejo de la Magistratura el juicio político contra los miembros del Tribunal Oral Federal 5, quienes les negaron a las integrantes de la entidad el derecho de presentarse como querellantes en la causa por violaciones a los derechos humanos en la Escuela de Mecánica de la Armada.
La presentación, firmada por Hebe de Bonafini con el patrocinio del abogado Eduardo Barcesat y entregada este jueves por la mañana ante la mesa de entradas del Consejo, reclama la remoción de los jueces Guillermo Gordo, Daniel Obligado y Ricardo Farías, a quienes las Madres les imputan "mal desempeño en sus funciones".
El escrito de 17 carillas señala que las Madres, Ana María y Claudia Careaga y Luis Bianco, se presentaron en la megacausa ESMA solicitando ser tenidos como parte querellante en lo que atañe al asesinato de la fundadora de la entidad, Azucena Villaflor, María Eugenia Ponce Blanco y Ester Careaga.
El juez federal de primera instancia Daniel Rafecas elevó a juicio la causa en cuanto concierne al represor Adolfo Donda, y fue en esa etapa procesal cuando las Madres pidieron que los crímenes investigados se encuadraran en el marco de la Convención Internacional sobre la prevención y Sanción del Delito de Genocidio.
Las Madres resaltaron que la extrema demora en las causas por delitos de lesa humanidad no se ha debido a la multiplicidad de querellas, sino a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y a la insuficiente estructura del Poder Judicial para acometer los procesos por delitos de lesa humanidad.
En el escrito, destacaron que la unificación de querellas no podía ser impuesta por el Tribunal, el que sólo estaba facultado para proponerla, y que el silencio ante esa sugerencia no podía ser entendido como aceptación.
"Se presenta como un serio despropósito y afectación a la garantía de la defensa en juicio de la persona y sus derechos, que se imponga una unificación de personería entre querellantes" que han fundado los pedidos de elevación a juicio bajo calificaciones diferentes.
"La fracturación de causas, su dispersión en casos que se pretende exhibir como aislados, pertenece a un proyecto de desconcientización del pueblo argentino. Que las condenas sean por casos aislados, que se pierda la dimensión humana e institucional del obrar genocida", concluyeron.
Afortunadamente, todavía después de 30 años, abuelas continúan enfrentándose a las injusticias vertidas por los brazos judiciales del mounstro sin cabeza que fue creado en 1976 y que fue decapitado hace muy poco tiempo, y lo están dejando manco. Solo con sus pañuelos. Igual que ayer.