En su memoria
El vicegobernador de la provincia de Córdoba, Héctor Campana, presidió ayer al mediodía el acto conmemorativo central al cumplirse 27 años del desembarco argentino en las islas del Atlántico Sur, que originó la guerra con Gran Bretaña en el año 1982. El punto de encuentro fue la IV Brigada de Paracaidistas, en camino a La Calera.
Con la presencia de ex-combatientes y autoridades de las diferentes áreas militares y provinciales se realizó la ceremonia que comprendió la entonación del himno nacional, desfile cívico y militar, minuto de silencio por los caídos, representación de un combate, descubrimiento de plaquetas y cierre con paracaidistas.
"Es un momento para recordar y homenajear a aquellos que entregaron su vida por la Patria", expresó el mandatario provincial, donde además destacó la necesidad de resolver los conflictos a través de mecanismos que sean ajenos a los bélicos.
Cabe recordar que durante los 74 días de enfrentamientos murieron en combate 649 argentinos y 1.068 resultaron heridos, mientras que el país europeo reconoció 255 fallecidos entre sus tropas y más de 700 heridos.
El vicegobernador estuvo acompañado por el Comandante del III Cuerpo de Ejército, Gral. Div. Carlos Pedro Artuso.
Aunque en las efemérides esta trágica contienda está incluida desde hace mucho tiempo, la Guerra de Malvinas es uno de los aspectos menos abordados de la última dictadura militar. En general, su conmemoración se asocia con la reivindicación de la soberanía nacional y el recuerdo de los caídos, rescatados como héroes y mártires de la Patria. Sin embargo, se elude inscribirla en el régimen militar que la produjo.
Por otro lado, cuando se la conecta con el nefasto Proceso de Reorganización Nacional, lo más usual es interpretarla como la causa más visible del derrumbamiento de la dictadura, como una suerte de acto fallido de la cúpula militar que en su intento de perpetuación se dio muerte a sí misma.
En parte fue así. Pero es cierto también que esta lectura deja en las sombras la compleja trama que posibilitó la guerra y se desplegó a causa de ella, clausurando los procesos de resistencia en ascenso.
A 27 años del conflicto bélico aún las heridas que dejó siguen abiertas, no sólo en el ámbito privado de quienes la sufrieron en carne propia, sino también en la esfera pública, pues aún queda pendiente un profundo debate y reflexión acerca de las condiciones que la propiciaron, y las consecuencias no asumidas que aún laten.
La Guerra de Malvinas es expresión de un gobierno dictatorial que la decidió en función de sus propias lógicas y tensiones internas, de acuerdo a las modalidades autoritarias, represivas y violentas que lo caracterizaron.
Fue una Guerra impuesta, defendida desde una concepción de Nación inspiradora del plan sistemático de exterminio que supuso la mal denominada “lucha contra la subversión apátrida”. Lo que hace aún más visible esta conexión son las crecientes denuncias de los ex combatientes que en su calidad de conscriptos fueron obligados a concurrir al frente.
Tampoco hay que olvidar que no estuvieron ausentes en la Isla los tratos aberrantes e incluso ejecuciones para con los soldados; como continuación de lo que se implementaba en todo el país para vejar y desbastar la consumación de un país mejor, utopía por la que bregaban miles y miles de jóvenes.