Protagonistas
El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, criticó ayer lo que consideró una disposición del Gobierno de "embarrar la cancha" para desprestigiar la realización del paro que finaliza esta medianoche.
En ese sentido, negó que se haya producido desabastecimiento de productos y aseguró al respecto que "cualquier aumento de carne es una chantada".
Buzzi formuló declaraciones en una conferencia de prensa en el predio de la Sociedad Rural en Palermo. La Mesa de Enlace Agropecuaria evaluó a la protesta rural como un éxito total y descartó que haya sido un paro salvaje.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcati, dijo que no fue un lock-out patronal porque hemos seguido trabajando y sólo no vendimos en el marco de una protesta".
"El paro termina hoy salvo donde hay más complejidad producto de la sequía, hay zonas de Entre Ríos, Chaco, el norte de Santa Fe y de la provincia de Buenos Aires, ojo con esto. Hay regiones que pueden continuar porque no se atendió a su reclamo que viene desde hace dos meses sobre la sequía", expresó Buzzi en diálogo con radio Continental.
Por otra parte, reiteró que es "una trapisonda manipuladora" la medida de la administración de Cristina Kirchner de coparticipar en un 30 por ciento la exportación de la soja a las provincias e intendencias.
Al ser consultado si será candidato a diputado por la provincia de Santa Fe, Buzzi contestó: "No voy hacer candidato por ahora, veremos más adelante, tenemos una responsabilidad muy grande en la Federación Agraria, donde hay un respaldo muy grande".
El paro ilógico del campo que solo intenta eliminar las retensiones a la soja con la excusa de la situación de los pequeños y medianos productores junto al crítico momento por el que atraviesa el campo debido a la larga sequía, ha dejado de ser una protesta sectorial para convertirse en una posición política.
Cuando esto sucede, que intereses políticos y económicos se disimulan detrás de un reclamo, que logra una alta adhesión popular, buscando beneficios elitistas, terminan causando grandes estragos sociales que sólo pueden dimensionarse cuando ya es demasiado tarde. Así sucedió con el último golpe militar en la argentina y después de 33 años, detrás de este reclamo se esconden los mismos protagonistas.