Los Jinetes del Apocalipsis

25/03/2009
Nacionales - A 33 años del golpe militar
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En 1976, la dictadura militar ejecutó el plan más cruento de la historia de nuestro país

El 24 de marzo de 1976, la imberbe de Isabel Perón fué detenida y trasladada a Neuquén y La Junta de Comandantes asumió el poder, integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti.

Designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación. Comenzó el autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional".

Algunas acciones del nuevo gobierno fueron la suspensión de la actividad política y los derechos de los trabajadores, intervinieron los sindicatos, prohibieron las huelgas, disolvieron el congreso y los partidos políticos, destituyeron a la Corte Suprema de Justicia, intervinieron la CGT, la Confederación General Económica y la vigencia del Estatuto Docente, clausuraron locales nocturnos, ordenaron el corte de pelo para los hombres, quemaron libros y revistas y censuraron a los medios de comunicación.

José Martínez de Hoz fue designado ministro de Economía y, el 2 de abril, anunció su plan para contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras.

La gestión de Martínez de Hoz, en el contexto de la dictadura en que se desenvolvió, fue totalmente coherente con los objetivos que los militares se propusieron. Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. La deuda privada pronto se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal.

Fue el periodo de mayor endeudamiento del estado nacional, de seis mil millones de dólares que el país tenía cuando comenzó la dictadura, llegó en 1982 a más de cuarenta y cinco mil millones.

Y por si faltara algo, se desindustrializó el país y se aplicó un sistema que instalaría la pobreza estructural entre los argentinos, hubo hambre, miseria y los presupuestos más bajos en educación. Entregaron el país y se llevaron una parte.

Pero para hacerlo hubo que ejecutar el más cruento plan de aniquilamiento de una generación, treinta mil almas que pensaban en otra realidad, más justa, mas solidaria, con salud y educación para todos, con igualdad de oportunidades.

Secuestraron, torturaron y asesinaron a los mejores argentinos de esa generación, los desaparecieron, los quisieron borrar para que nadie pudiera impedirles ejecutar el “plan cóndor” cuyo objetivo final fué frenar el crecimiento y desarrollo de la Argentina a través del asesinato el horror y la destrucción del ser humano.

Lo peor de todo es que fueron argentinos que no dudaron y hasta en algunos casos disfrutaron aniquilando argentinos representando por aquellos años lo que para el país significaron: Los jinetes del Apocalipsis.