Las Ideas Viven

25/03/2009
Nacionales - A 33 años del golpe militar
alternative
Pese al horror, a la masacre y a la destrucción de la última dictadura militar, las ideas transformadoras de una generación que no está, tienen más fuerza que nunca

Ayer se cumplieron 33 años del golpe cívico militar de 1976 que sumergió a la Argentina en las oscuras aguas del terrorismo, el genocidio, la desaparición de personas y un plan para instaurar la pobreza planificada a partir de la desindustrialización y el endeudamiento del país a costa de la masacre de treinta mil desaparecidos.

Pero a pesar de todo este horror, los argentinos aprendimos a navegar por las aguas de la lucha pacífica, sin odios, sin rencores y con movilizaciones populares, aquellas que las madres emprendieron en busca de sus hijos y que después de más de treinta años lograron transformar la realidad nacional.

Represores, civiles, funcionarios y todos aquellos que tuvieron algo que ver con ese proceso de exterminio están siendo juzgados por la letra de la constitución y las leyes de nuestro país, una conquista sin precedentes en la historia de nuestro país, el continente y el mundo.

De acuerdo con los registros del Centro de Estudio Legales y Sociales (CELS), un total de 1.254 personas, entre civiles y personal de las fuerzas armadas y de seguridad, están involucradas al día de hoy en causas vinculadas con el terrorismo de Estado.

Poco más del 40% están procesados y 48% fueron condenados, de acuerdo a esos registros.

Estos fueron alguno de los responsables de arrancar de los brazos de esta tierra a aquellos que pensaron y actuaron para conseguir un país más justo, con igualdad y equidad para todos.

Pero quienes quedaron, sus madres primero, sus abuelas después, hijos a continuación y luego familiares y amigos fueron conformando un tejido que atravesó transversalmente a la sociedad con aquellas mismas ideas de quienes en forma cobarde fueron secuestrados, asesinados, torturados y desaparecidos.

33 años después, con los principales genocidas encerrados en cárceles comunes y con juicios en todo el país, producto de la lucha y la militancia de esas mismas ideas que aquellos ignorantes quisieron matar, vivas en el tiempo en cada pañuelo blanco en la cabeza de una mujer, demuestran que aquella generación que hoy falta, no sólo tenía razón sino que la fuerza de esos pensamientos son tan sólidas que ningún general, grupo económico o sojero, hoy sinónimos de lo mismo, pueda evitar que el cambio se produzca.