Acá no
El cadáver de Sofía (5), la niña que había sido secuestrada el lunes pasado de su casa de barrio Sacchi, fue encontrado ayer, pasadas las 11, en un profundo pozo ubicado en un maizal, al lado de una casa abandonada, a pocos kilómetros del lugar donde ayer fue hallado el cuerpo de quien sería el asesino de la nena y de su madre.
El cadáver de la niña apareció en el pozo de un viejo molino abandonado de la periferia oeste de la Capital mediterránea. Los rastrillajes llevados a cabo desde el lunes por unos 300 policías, bomberos y miembros del Grupo Especial de Salvamento (GES) ya habían pasado por el sector, sin encontrarlo.
Así lo señaló el propio jefe de la Policía, comisario general Alejo Paredes, quien dijo que ayer un grupo de bomberos había investigado el pozo, pero un panal de abejas le impidió acceder.
La falta de luz y la profundidad del pozo con agua (entre 40 y 50 metros) también obstaculizaron el trabajo de los rescatistas. Recién ayer se pudo traer un grupo electrógeno de iluminación que permitió divisar el cadáver que fue retirado pasadas las 14 por Policía Judicial.
La fiscal a cargo del caso, Antonia de la Rúa, al llegar al lugar dijo que el cuerpo será trasladado a la morgue “para ratificar su identidad”. La autopsia determinará el día en que fue asesinada la pequeña.
Cuatro jornadas tuvieron en vilo a la sociedad cordobesa que siguió el caso minuto a minuto. En las últimas horas también fue encontrada abandonada una bicicleta, cerca de las canteras de Malagueño, con la que el supuesto asesino, hallado muerto ayer, Gustavo Rolando Gaitán Juncos (23), se habría trasladado desde barrio Sacchi.
Unos 300 policías, apostados en el lugar, impidieron a familiares acercarse hasta el sitio donde se hallaba el cuerpo de la criatura, lo que derivó en incidentes aislados. Un grupo de familiares intentó burlar el cordón policial y fueron “tacleados” por la Policía que intentó calmarlos.
La misma mente que no nos alcanza para comprender un hecho de estas características, es la misma que puede producir tanto horror. Sin justificación alguna, sin explicaciones y sin palabras, es en estos momentos deseamos como sociedad que exista el más allá. Acá no pudimos protegerlas.