Lo que vendrá

28/10/2007
Nacionales - Crsitna Fernandez de Kirchner Presidente
alternative
El proyecto para los próximos cuatro años de la presidente electa

El ex gobernador de Santa Cruz, asumió con un gobierno sin legitimidad en las urnas y buscó esto en la gestión presidencial, teniendo algunas grandes conquistas tales como, el desendeudamiento internacional a través de la renegociación de la deuda y la quita de casi 70 mil millones de dólares y la cancelación del Fondo Monetario Internacional obteniendo independencia en las decisiones de las políticas económicas del país.

En segundo lugar, trazó los lineamientos de un modelo que apuesta fuerte al agro y a la reindustrialización del país tras lo que sucedió en la década “menemista”  donde se cerraron 1600 industrias. Aquí, en este simple guarismo y en su recuperación encontramos uno de las causas de la inflación y la crisis enrgética actual -dos de los grandes problemas sin solución de este gobierno- con un modelo altamente productivo y exportador, que encara este proceso con los recursos de un país desguasado, trabajando al máximo de su capacidad con escasa infraestructura y un alto consumo interno tras la reactivación económica provocando también una alta demanda de energía para consumo y producción.

Con estos logros y fracasos todavía, Cristina se presenta con dos grandes rasgos: primero legitimar la gestión de Néstor Kirchner en las urnas por primera vez, algo que lo está cumpliendo con creces y segundo ejecutar la propuesta de gobierno más interesante junto a la de Roberto Lavagna, planteando tres ejes principales, a saber:

*Terminar con las eternas dicotomías de la argentina, tales como el campo vs. la industria; las exportaciones vs. las importaciones, sino que por el contrario apuntalar un modelo que permita a través de las exportaciones del campo invertir y desarrollar la industria para otorgarle a su vez valor agregado a la materia prima que producimos y sostener el crecimiento económico en el tiempo.

A la vez que los beneficios de este crecimiento económico para la sociedad se puedan traducir, no solo en la generación de empleo sino que la gente lo perciba fundamentalmente a través del consumo, tal como pasa en países europeos como Alemania.

* Dotar al país de una mayor institucionalidad, perdida a lo largo de los últimos 30 años principalmente desde el golpe militar de 1976  como incio  y la crisis del año 2001 como corolario de este proceso.

*La puesta en marcha de una Revolución Cultural, esta tal vez sea, la mas intangible de las propuestas, pero sí es una de las más importantes ya que plantea que nos volvamos a pensar nosotros y no que nos piensen los de afuera.

Valorarnos como argentinos, como país y que todos seamos capaces de aportar a esta revolución cultural, apuntalada principalmente desde la nueva ley de educación ya sancionada que prevé destinar el 6% del PBI para 2010.

* Uno de los últimos aspectos no menos importantes, es haberle devuelto el lugar a la Argentina en Sudamérica e integrar activamente un proceso como el MERCOSUR que nos sitúa de manera distinta ante la globalización y ante las economías más grandes del mundo.  

Este quizás sea uno de los mayores ejemplos de cómo los argentinos nos podemos pensar como sudamericanos y no dejamos que nos piensen desde afuera, como otrora,  con recetas que solo han traído a nuestras tierras un proceso perfectamente ideado de pobreza y miseria planificada. 

Todos estos aspectos de la propuesta de la primera presidenta electa de la República Argentina son las metas de un proceso que comenzó en la República Argentina mucho antes que los Kirchner llegaran al poder, se trata sin dudas de lo que la sociedad argentina expresó en las urnas en el año 2001, cuando masivamente se volcó buscando un cambio que finalmete terminó en fracaso y en la peor crisis que la república vivió en los últimos cien años.

Quien pudo y supo interpretar correctamente los designios de esa sociedad que tambíen estaba en crisis, fué justamente el matrimonio que hoy está en la cima del poder político argentino y que intenta llevar adelante -con errores pero con aciertos incuestionables- un proyecto político nacional, inserto en un escenario sudamericano, desde las mismas cenizas de lo que alguna vez fué un país próspero, no sólo en lo económico sino también en lo cultural. Y que hoy, quiere y puede volver a serlo.

Ahora todo depende de la dirigencia política del oficialismo y la opsición, de la construcción de consensos, depende de la voluntad de concretar un cambio defintitivo que termine al menos con las peores miserias, depende del contexto internacional, depende de la soja, el maiz y la economía, de la derecha y de la izquierda y de los controles al poder.

Y en gran medida también depende de que dejemos de depender tanto de los otros y nos ocupemos como sociedad  de una vez por todas, tan solo de nosotros, eso es lo que de una vez por todas tiene que venir.