Una Argentina, Dos realidades

12/03/2009
Nacionales - Actividad Presidencial
alternative
La mandataria criticó al campo, a los medios de comunicación y sostuvo que si los que mas ganan no aportan, “realmente va a ser muy difícil”

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuestionó ayer "al sector al que parece que nada le alcanza" y también a los medios de comunicación que critican los piquetes de desocupados o las huelgas docentes, mientras justifican otros cortes de ruta o la toma de un banco.

"Hay un sector al que parece que nada le alcanza, al que todos los días le estamos acercando una medida, un subsidio, una compensación, pese a haber tenido y tener una extraordinaria rentabilidad", afirmó la presidenta.

Al hablar en el Teatro Roma de Avellaneda, Cristina también fustigó a los medios de comunicación que "critican cuando un desocupado corta una ruta o un docente hace huelga, con la que no estoy de acuerdo pero ganan 1.200 pesos". "Y sin embargo sí se justifica que se corten rutas o que se tomen bancos por parte de aquellos que no tienen estos problemas", expresó.

 

Reclamó "equilibrio en la mirada" y sostuvo que "no puede ser que la actitud del que no tiene plata se mida diferente a la actitud igual, idéntica y simétrica del que tiene plata".  "Eso no es información, eso es deformación de la realidad. Es despreciar a los pobres, a la inteligencia de todos los argentinos y fundamentalmente quebrar la posibilidad de una sociedad más justa, porque el país más justo, más equitativo, menos desigual, se hace redistribuyendo el ingreso", agregó.

 

La mandataria consideró que "hay dos argentinas, una dualidad de los que no tienen nada y no podemos darle todo lo que se merecen, y la otra que tiene tanto y sigue demandando". "Queremos muchos empresarios a los que les vaya bien" dijo, pero advirtió que "los recursos no son chicle no se estiran" y que ella no puede "multiplicar los peces y los panes.

 

"Yo puedo aguantar, pero los que necesitan no pueden aguantar" expresó y confesó que siente una "inmensa frustración porque esta Argentina duele mucho", en especial cuando en el mundo "a millones de personas les ejecutan las casas hipotecadas y van a vivir en carpas, además de cerrar bancos y fábricas".

 

Cristina repasó una serie de obras nacionales en el conurbano bonaerense y el interior del país, y afirmó que "es necesario entender que todas estas cosas se hacen con recursos, que el Estado administra a partir de los ingresos de aquellos de ciudadanos, de sociedades y empresas que tributan".

 

"Así el Estado puede ser el gran distribuidor del ingreso y nivelar a la sociedad donde falló antes, donde no hubo trabajo, ni educación, ni seguridad", señaló.

Asimismo, se quejó de sectores que "tuvieron mucha suerte en estos años de crecimiento de la Argentina, que ha llegado a todos con trabajo y rentabilidad, para poder exportar con un tipo de cambio competitivo, no como en la época del uno a uno que se llevó puesto todo".

 

"Soy la presidenta de todos los argentinos y tengo que gobernar para todos" dijo y estimó que "si los que tienen un poco más no ayudan, va a ser muy difícil realmente. Tenemos la necesidad de que todos los argentinos pongan el hombro al país en  mundo cada vez más difícil", agregó.

 

Consideró que la única forma de lograr "un país más justo" es "redistribuyendo el ingreso".

También aludió al tema de la seguridad destacando que se trata  de un problema social en primer lugar, considerando que "no es posible erradicar la inseguridad sin una sociedad más justa y más  inclusiva, y recién luego poniendo la mirada en las  instituciones".

 

Asimismo cuestionó al clientelismo y observó que se produce  "cuando no hay trabajo, cuando la gente depende de un dirigente  político para conseguir trabajo".

 

En este sentido, remarcó la caída de la desocupación desde 2003 y dijo que "no hay mayor combate al clientelismo político que el trabajo, porque  así una persona depende solamente de su esfuerzo y emite su voto libremente, sin presión, porque es él el que le da de comer a su familia y sus hijos".