Vender Argentina
Al hablar en el Palacio San Martín, ante embajadores argentinos, la presidenta sostuvo que “tienen que ser lobbistas de las empresas de nuestro país" y se refirió a "la necesidad de hacer un comercio internacional más justo, menos asimétrico, de modo tal que las posibilidades de desarrollo sean alcanzadas por todos los países".
Asimismo, se manifestó nuevamente a favor de "la reformulación de organismos multilaterales de créditos", como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y consideró que se debe dar "una negociación diferente en Doha en materia de gestión de intercambio comercial en el mundo".
Para Cristina, estos temas "son claves para abordar el mundo que viene", y también para que los embajadores "expliquen ante sus misiones cuál es la verdadera postura de Argentina, porque muchas veces se tiende a tergiversar y solamente querer presentarnos como
En este sentido, recordó un planteo realizado en Ginebra, donde aseguró que "las reducciones que muchas veces se planteaban en materia de subsidios agrícolas parecían importantes pero en realidad, si un subsidio estaba en una protección del 700 por ciento en algún país, la reducción del 35, del 40 o del 50 en realidad no tenía ningún impacto".
Y explicó que esto se daba "porque seguía teniendo un altísimo nivel de protección frente a los países productores, como nosotros, de productos agrícolas". "Sin embargo -afirmó-, ese 35 por ciento o ese 20 por ciento, aplicado a un arancel que en Argentina había estado en cero y que por lo tanto era mucho más bajo, significaba un verdadero certificado de defunción para todo el incipiente desarrollo que nosotros estábamos teniendo en materia industrial".
Ese incipiente desarrollo era el que "precisamente nos había permitido recuperar nuestra economía y nuestra posibilidad de pago, y esto no es una cuestión menor, porque nuestros embajadores deben haber sufrido lo que significó la deuda de la Argentina defaulteada en el año 2001, en términos de representación ante los países y de imagen del país".
"Recuperar entonces la imagen del país tiene que ver con esa posibilidad de recuperación de pago, que tuvo que ver con la posibilidad de crecimiento de la economía", remarcó, tras lo que insistió en que "estas cuestiones deben ser explicadas sin corset económico, contraponiendo intereses sobre intereses".
En tanto, destacó que otra de las cuestiones ejercidas durante mucho tiempo fue hablarle a la Argentina "del libre comercio, pero en realidad de fronteras para adentro ejercer todo tipo de subsidios, de prerrogativas para la producción nacional de sus respectivos países que poco tienen que ver con la pregonada libertad de comercio e igualdad en materia de comercialización".
"Yo creo entonces que, sin pudores pero con la convicción, estamos defendiendo una causa que tiene que ver con nuestra historia y con una situación muy particular".
Por otro lado, apuntó haber leído "en diarios del mundo que el mundo se está empezando a parecer a la Argentina del 2001" y que "Europa del Este podría incurrir en una situación similar" a lo ocurrido en el país, en esa oportunidad.
"En este sentido creo que tenemos que tener, como representantes de la República Argentina, la necesidad de explicar lo que ha sido el proceso argentino, cómo hemos abordado los desafíos", remarcó la presidenta.