“Necesito que en mi documento diga Mozéâ€
Hoy los tribunales de familia de la provincia de Córdoba le entregarán a Martín (35), después de muchos años de espera su verdadera identidad como hijo legítimo de Olga Acosta y de Miguel “Chicato” Mozé, líder de la Juventud Peronista en los años 70.
Miguel Ángel Mozé, su padre, en los años setenta fue jefe de la Juventud Peronista, Regional Tercera de Córdoba y Militante montonero. Es uno de los 30 presos políticos asesinados por aplicación de la llamada Ley de Fuga, en la Unidad Penitenciaria Nº 1, juicio que será ventilado este año y del que Martín, su hijo, es querellante.
Tenía cuatro o cinco años, no recuerda si fue en el Jardín de Infantes o en primer grado cuando de regreso a la casa, a boca de jarro le preguntó a su madre, Olga Acosta: "¿A quién le hago la tarjeta del Día del Padre?". Hacía varios días que junto a sus compañeros pintaban un dibujo para regalarles a los padres en su día.
Su madre, no dudó en responderle con la verdad. Pero una verdad a la medida de su edad. En aquél momento, supo que lo habían matado unas “personas malas”. Ese relato sencillo, como un cuento dijo Martín, le trajo tranquilidad. Pero debía guardar ese secreto. Si alguien le preguntaba por su padre, la respuesta sería que “murió en un accidente”.
Años más tarde, le explicó que “por cuestiones de seguridad y por una decisión compartida con su padre, no debía llevar su apellido”.
La familia materna con quienes vivía estaba conformada por sus dos abuelos, los tíos Federico, Carlos y Leticia -su madrina- y la mamá. Fue el primer nieto de una familia donde lo único que abundaba era el afecto. Por la rama paterna, estaban los abuelos Ángela y Andrés, la tía Miguelina y Miguel su padre.
Con la recuperación de una nueva identidad no sólo Martín reconstruye parte de su historia, sino que todos nosotros, como cordobeses y como argentinos recuperamos un pedacito más de todo lo que nos mataron y nos quitaron, sin aviso, arrebatado, por pensar en otra realidad y no vivir sometidos en un sistema que todavía, pese a todo no pudimos desterrar. Pero estamos en eso. Bienvenido Martin Mozé.