Matar un hijo no tiene nombre
La Cámara 11ª del Crimen de la ciudad de Córdoba condenó por unanimidad, en juicio por jurados populares, a 18 años de prisión a los padres de la beba Ludmila, fallecida en septiembre de 2005 luego de una desgarradora agonía de varios días a raíz de maltratos.
El Tribunal declaró, además la “inconstitucionalidad” de la pena prevista para el homicidio calificado por el vínculo. El fallo no tendría precedentes.
Estefanía Santa Cruz (23) y Sebastián Bachetti (24) obtuvieron una sentencia menor a la que habían solicitado desde la fiscalía, de reclusión perpetua tanto para la madre, considerada autora de homicidio calificado por el vínculo, y del padre, partícipe necesario.
El hijo es la proyección de nuestra propia imagen, dañar o matar ese haz de luz, es la peor acción realizada por un ser humano, que merece la más impiadosa condena social y como en este caso la judicial.