Cuidado

11/02/2009
Nacionales - Internacionales
alternative
Netanyahu aseguró que formará un gobierno y no alternará el poder con Livni

Benjamín Netanyahu, líder del Likud, rechazó esta tarde la posibilidad de alternarse en la jefatura del Gobierno con Tzipi Livni, cuyo partido (Kadima) fue el más votado en las elecciones de ayer, y aseguró que será él quien presida el próximo Ejecutivo de Israel. El partido Kadima obtuvo ayer 28 escaños sobre los 27 del Likud.

Durante un encuentro con los diputados de su partido elegidos ayer en las urnas, Netanyahu aseguró que Livni debe dejar de lado consideraciones políticas y unirse a un Gobierno presidido por él, informó la versión digital del diario Yediot Aharonot.

"Hemos recibido un mandato del pueblo y debemos dirigirnos a nuestro socios naturales y, luego, tratar de expandir el Gobierno", dijo Netanyahu a sus diputados, a quienes aseguró que "no habrá rotación" de poder, una posibilidad que habían apuntado los analistas y que ya se había dado en Israel en el pasado.

Tras las elecciones de 1984, la mayoría de los grupos parlamentarios recomendaron al jefe del Estado que encargase el gobierno al entonces líder del Likud, Isaac Shamir, cuya lista había sido menos votada que el partido laborista encabezado entonces por Peres, pero contaba con el apoyo de otros grupos.

Como solución, Shamir y Peres acordaron la formación de un gobierno de unidad nacional en cuya jefatura se alternaron.

Netanyahu inició las negociaciones para encabezar una coalición y se reunió con el dirigente del partido judío ortodoxo sefardí Shas, Eli Yishai, cuya formación obtuvo 11 diputados.

Más tarde mantuvo un encuentro con el líder del ultranacionalista Avigdor Lieberman, cuya formación -Israel Beitenu- con 15 diputados, se perfila como un partido bisagra que podría dar la jefatura del Gobierno tanto a Netanyahu como a Livni.

Será decisión del presidente israelí, Simón Peres, encargar a uno o a otro la formación del próximo Ejecutivo en base a consultas con los trece partidos que han sido elegidos para formar la próxima Kneset.

A la hora de las miserias humanas que encierran la lucha por el poder y el poder mismo, no existen lamentablemente, ni límites, ni colores ni religión. Lo que es peor, es que extrapolado esto al conflicto que existe en la región, Israel podría convertirse en el centro del infierno, donde debería estar el paraíso.