Abran los Archivos
Oscar Ragni, padre de Oscar Alfredo Ragni, un estudiante detenido-desaparecido en 1976 en Neuquén, reclamó la búsqueda y apertura de todos los archivos de la represión de la zona debido al silencio mantenido por los ocho represores que son juzgados por delitos de lesa humanidad en la provincia.
En este sentido señaló que "ellos no reconocen la desaparición de personas. El caso de mi hijo quedó comprobado en forma contundente. Fue reconocido por otros sobrevivientes en "La Escuelita" y allí los únicos que obraban eran ellos".
Ragni abriga la esperanza hasta la culminación del juicio de que alguno de los acusados diga lo que sabe acerca del destino de las víctimas y aseguró que "siempre queda una esperanza. No recurro a que alguien se quiebre pero si tengo la confianza de que en algún momento alguno va a recurrir quizá a algún sentimiento, a su condición de padre de familia o de abuelo para terminar sus días en paz y con su conciencia tranquila y diga lo que hace tanta falta escuchar en este tribunal".
Ragni reclamó al gobierno nacional y a la Ministra de Defensa, Nilda Garré, que se busquen y abran todos los archivos de la represión señalando además que "los militares tienen una forma organizativa que no dejan un papel sin hacer una rayita, es como que tienen el síndrome del archivo. Todo lo tienen guardado, absolutamente todo esta guardado y alguien lo tiene que tener en algún lugar".
En este sentido acotó que "espero que no sea demasiado tarde para encontrar esta documentación porque los acusados son todos mayores, están cumpliendo su ciclo y necesitamos, el país necesita con urgencia tener respuestas más concretas".
Con estos conceptos vertidos aseguró que lo sucedido durante la última dictadura militar “es una página de la historia argentina y en virtud de esto desde el poder político se deben extremar los medios y usar todos los elementos que tiene para exigir de las fuerzas armadas toda la información que nos esta faltando".
No obstante, Ragni opinó que "aunque me critiquen sostengo que a los genocidas no les asiste ningún tipo de derecho porque cometieron crímenes aberrantes y atroces que no están considerados dentro de los códigos y que ni siquiera las mafias más tremendas los ejecutan". "Sólo se les pudo ocurrir a mentes perversas como las de ellos", dijo.
El juicio a ocho represores de Neuquén continuará el martes, miércoles y jueves de la semana próxima en el Tribunal Oral Federal, con los alegatos de los abogados defensores de tres de los acusados.
Los represores juzgados son el ex jefe del batallón militar de Neuquén, Enrique Olea; el ex jefe de inteligencia de esa unidad militar, Mario Alberto Gómez Arenas; el ex jefe de inteligencia del Comando de la Sexta Brigada de Neuquén, Oscar Reinhold; y el ex jefe de personal del Comando, Luis Alberto Farías Barrera.
Los restantes imputados son el médico militar retirado Hilarión de la Paz Sosa; los oficiales de inteligencia Jorge Molina Escurra y Sergio Adolfo San Martín y el suboficial Francisco Julio Oviedo.
La Fiscalía general solicitó una pena de 25 años de prisión para los siete primeros y 20 años para Francisco Julio Oviedo por asociación ilícita y delitos de lesa humanidad constitutivos de un genocidio.
Los defensores oficiales de los acusados requirieron la absolución de Reinhold, Farías Barrera y Gómez Arenas por considerar que las pruebas recolectadas en el proceso no son suficientes para incriminarlos.
En forma subsidiaria plantearon que cumplieron órdenes en el marco de la obediencia debida y en caso de ser condenados manifestaron su pretensión de que se les otorgue el beneficio del arresto domiciliario.