Sin Pausas
Así lo dieron a conocer los jueces por su secretaría, dejando sentado también que entre el 24 de diciembre y el 6 de enero no habrá actividad, y que el debate se reanudará recién el miércoles 7 de enero y se prolongará hasta que finalice el juicio con la correspondiente sentencia.
En este juicio oral por el secuestro de Graciela Fiochetti, ocurrido el 21 de septiembre de 1976 y su posterior asesinato; las desapariciones de Pedro Valentín Ledesma y Sandro Santana Alcaraz, y las torturas sufridas por el entonces detenido Víctor Fernández.
Los imputados son el ex jefe del Comando de Artillería 141, Coronel (RE) Miguel Fernández Gez; el ex subjefe de la policía puntana, el ex capitán del Ejército Carlos Esteban Plá; el ex comisario David Becerra; el ex subcomisario Juan Carlos Pérez, y el ex cabo Luís Orozco, miembros de Investigaciones de la Policía provincial, en aquella época. Un sexto acusado, el ex mayor Carlos Franco, que fue jefe policial en aquella época, murió hace poco cuando cumplía arresto domiciliario en Buenos Aires.
El Tribunal, que también resolvió hacer rotativa su presidencia, ahora en manos del juez Roberto Nacif y secundado por los Roberto Burad y Raúl Rodríguez, continuó escuchando las declaraciones indagatorias a ex efectivos policiales, que en 1976 con bajo rango jerárquico, prestaban servicios secundarios en la Comisaría de La Toma, localidad ubicada a unos 84 kilómetros al noreste de la capital puntana.
En los distintos testimonios escuchados estos días, no hubo revelaciones ni esclarecimientos de acontecimientos ocurridos en aquella época, ya que las personas que fueron citadas a declarar, todos policías retirados y mayores de edad, manifestaron no recordar nada o no haber visto nada, por lo que no aportaron nada a la causa que se investiga.
Si coincidieron que quien comandaba los operativos era el, en ese entonces, teniente primero Horacio Dana, quien reconoció esto en su declaración, pero lo contradijeron cuando algunos expresaron que actuaron con violencia y que destrozaron las puertas de ingreso a los domicilios de Fiochetti y Fernández, cuando el militar había dicho que no hubo disparos.