No se entiende
Tiago, de dos años, y Ángel, de cuatro, los niños que eran buscados con desesperación desde anoche en Icho Cruz, fueron encontrados sin vida y con rastros de haber sido asesinados en forma brutal minutos después de que su padre, con manchas de sangre en sus ropas, fue arrestado por la Policía.
El hallazgo, ocurrido en el paraje Las Jarillas, en San Antonio de Arredondo, a unos 9 kilómetros de la ruta provincial 14, en medio de casas de veraneo y canteras que hay en la zona, puso fin a los intensos rastrillajes que desde anoche venían realizando efectivos de la Policía y Bomberos Voluntarios, junto a vecinos de la zona.
El padre de los niños, Ariel Liendo, un remisero de 25 años, fue imputado de homicidio culposo agravado por el vínculo por el fiscal de 2° Turno de Carlos Paz, Ricardo Mazuchi, quien esta mañana había confirmado que el joven no había regresado a los chicos la casa de la madre, de quien estaba separado.
"Están destrozados los dos chicos. Al más grande lo vi. Está sin la cabeza, y al más chiquito no me lo dejan ver, pero también está destrozado”, fue el desgarrador testimonio que brindó el abuelo materno de los niños, Julio Guzmán.
Minutos antes, la Policía había encontrado a Liendo con las ropas manchadas de sangre y lo tuvo que retirar en un móvil policial sin identificación en medio de los intentos de familiares y vecinos por agredirlo.
Desde las primeras horas de hoy, la joven madre se encuentra bajo estado de shock y con asistencia médica, al igual que la abuela materna de los niños, según dijo un familiar.
Inentendible, inimaginable, doloroso, desconcertante, escalofriante, pavoroso, todos estos calificativos no alcanzan para describir un horror semejante al de un padre que asesina de esta forma a sus propios hijos. No se entiende, no se entiende.