Poco Pico
El ex jefe de Inteligencia santiagueño, Antonio Musa Azar, se negó a declarar en el marco de una causa judicial en la que se investiga la desaparición de una empleada doméstica durante la última dictadura militar. Con una importante custodia, el ex hombre fuerte de los Juárez fue trasladado al Juzgado Federal de Santiago del Estero, donde se abstuvo de declarar ante el juez Guillermo Molinari por la desaparición de Consolación Carrizo, además de otros delitos de lesa humanidad.
Se trata de la denominada megacausa en la que Musa Azar y otros ex altos jefes militares se encuentran detenidos y procesados por "asociación ilícita, torturas y desaparición de personas" durante la última dictadura militar.
Durante el proceso judicial se realizaron una serie de procedimientos, entre ellos la exhumación de los restos de Consolación Carrizo, una de las víctimas enterradas en el año 1976 en un cementerio de Arraga, que murió en extrañas circunstancias, tras su detención en la SIDE santiagueña.
En la misma causa, también se encuentran acusados los militares Luciano Benjamín Menéndez, Domingo Bussi, y los ex tenientes Jorge D`Amico, Roberto Bendoya, Horacio González y Pedro López, que en la década del 70 prestaron servicios en el Batallón de Ingenieros de Combate 141.
El abogado Hugo Trejo, que representa legalmente a los familiares de Carrizo, explicó que la joven campesina "fue secuestrada, torturada y asesinada por error, no tenía ideología política y la confundieron porque estaba de novia con Mario Orellana, un delegado de trabajadores golondrinas de Tucumán".
En la misma instrucción judicial, un centenar de familiares de víctimas de delitos de lesa humanidad, comparecieron en el Juzgado Federal de Santiago del Estero para someterse a la extracción de sangre para un banco de datos de ADN. Los exámenes serán comparados con restos humanos encontrados en los cementerios clandestinos de las localidades santiagueñas de Sumamao, Arraga, Pozo Hondo e Isla Verde.
Las excavaciones e inspecciones oculares también debían extenderse hasta los cerros de Guasayán, a 80 kilómetros al oeste de la capital santiagueña, en el que se presume los desaparecidos fueron arrojados de helicópteros, trámite que aún sigue sin ejecutarse.
Recientemente, el temible Musa Azar y otros tres policías, fueron condenados a prisión perpetua por los asesinatos de las jóvenes Leyla Nazar y Patricia Villalba, bautizado por la prensa como "doble crimen de la Dársena".
Tiempo atrás, Musa Azar, también fue condenado a 5 años de prisión e inhabilitado por vida a ejercer cargos públicos por utilizar personal policial en tareas domésticas, en el marco de un juicio oral en el que dos de sus subordinados, Pablo Gómez y Héctor Albarracín, fueron condenados por el asalto y crimen del ganadero Oscar Edmundo Seggiaro.