Un Cementerio
La industria automotriz se hundirá más de lo previsto por la crisis económica internacional, estimó hoy el presidente de la alemana Daimler, Dieter Zetsche. "No se ve un punto de inflexión en los mercados automotores. Según todos los indicios, la situación incluso empeorará aún más antes de mejorar", estimó Zetsche.
Daimler, compuesto por las marcas Mercedes-Benz, Smart y Maybach, redujo sus ventas en octubre 18,1% debido a las dificultades que atraviesa en sus principales mercados, sobre todo Estados Unidos, Japón y los países de Europa Occidental.
Al igual que otras automotrices, Daimler redujo la producción hasta fin de año en 45.000 unidades, y aumentó la pausa de Navidad de cerca de 150.000 empleados en las 14 plantas en Alemania.
Por su parte, Rolls-Royce anunció que planea despedir a 2.000 trabajadores para 2009, ante la actual crisis económica y crediticia global; e indicó además que planea reducir unos 140 puestos en la fábrica de ensamblaje y pruebas de Derby, en Inglaterra. Rolls-Royce emplea a 39.000 trabajadores, de los cuales un 60 por ciento tiene su base en Gran Bretaña.
También el grupo PSA Peugeot Citroen informó que suprimirá 2.700 puestos de trabajo, en el marco de un plan que no prevé despidos, sino retiros voluntarios.
En este contexto, la automotriz Opel reclamó garantías estatales para poder afrontar la actual crisis económica, mediante la publicación de un anuncio a toda página publicado en los principales diarios alemanes.
En tanto, GMAC, la antigua división financiera de la automotriz General Motors, solicitó ante la Reserva Federal convertirse en un banco de negocios, y de este modo poder tener acceso a multimillonarias ayudas estatales. General Motors retiene aún casi 50 por ciento de la financiera.
La producción mundial automotriz reclama justamente la intervención del estado para evitar que la crisis afecte los puestos de trabajo de miles de obreros. Ahora, cuando estas mismas empresas intervienen en las economías de los países emergentes, asentando sus fábricas de producción y ensamblado, lo que reclaman, es todo lo contrario. La realidad golpea duro pero los poderosos nunca pierden y el estado siempre paga.