Pos sí acaso
Milagro (del latín miraculum): Fenómeno que se atribuye a una intervención divina en lugar de a una causa natural//. Suceso o cosa extraordinaria y maravillosa//. De milagro, por casualidad, de modo poco frecuente.
Particularmente en esta última acepción del diccionario de Larousse, podríamos enmarcar lo
sucedido la semana pasada cuando la legisladora de Izquierda Socialista, Liliana Olivero, presentara un proyecto de ley.
La verborrágica parlamentaria, aquella misma que luego de denunciar fraude electoral junto a Luis Juez el pasado 2 de septiembre de 2007, aceptó la banca conocido ya los resultados del conflictivo acto comicial, ingresó una propuesta por el cual “prohíbe despidos y suspensiones de personal, sea de planta permanente o en carácter de contratado, tanto del sector privado como de la administración pública central y empresas autárquicas, obligando a las patronales que lo violen a proceder a la reincorporación inmediata del personal afectado con plenas garantías”.
En su anterior y haragana gestión legislativa (período 2003-2007), Olivero presentó entre proyectos de declaración, pedidos de informe y de ley, un promedio de uno por año. “Por todo lo expresado”, como suelen decir los epílogos de los fundamentos de las propuestas legislativas, lo ocurrido el pasado miércoles fue un verdadero milagro.
El proyecto que fue girado a las comisiones de Legislación del Trabajo, Asuntos Constitucionales y de Legislación General, declara la Emergencia Laboral y Ocupacional en todo el territorio de la Provincia de Córdoba con vigencia a partir del 31 de julio de 2008.
Detalles
La iniciativa de ley crea en el ámbito de las empresas afectadas por caída de ventas o producción una “Comisión de Control Obrero”, integrada por representantes de las organizaciones sindicales actuantes en las mismas y delegados directos del personal elegidos para este fin en asambleas de todo el personal de la planta (independientemente de su filiación sindical y su condición contractual).
La misma estará facultada –entre otras cuestiones- a elaborar un plan de funcionamiento o reconversión de las empresas afectadas por la caída de ventas para preservar la producción y los puestos de trabajo e impedir que la situación de dichas empresas afecte a los trabajadores.
La autora del proyecto, exige –igualmente- un régimen de reparto de horas de trabajo entre todos los trabajadores, sin afectar los salarios de bolsillo que el personal recibía al mes de agosto del corriente año. Además, otorga un aumento general de emergencia de $ 1.000 a todos los asalariados.
“Este proyecto de ley se limita a preservar la situación de los trabajadores en el marco de una crisis de carácter histórico, pero abre las puertas a una salida general que lógicamente debería incorporar la nacionalización de la banca, del comercio exterior y el control de cambios”, asegura Olivero en la fundamentación de la iniciativa.