Descartan un acuerdo para superar los desequilibrios comerciales

09/11/2010
Nacionales - G-20
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El presidente surcoreano calificó de “imposible” la posibilidad de acordar pautas entre los países miembros

El presidente de Corea del Sur, Lee Myung Bak, buscó ayer quitar dramatismo a la discusión desatada en torno de la denominada "guerra de monedas", al sostener que no se deben esperar resultados concretos respecto de este tema en la Cumbre del G-20 en Seúl, y que la resolución llevará "al menos cuatro o cinco meses" de negociaciones.

Lee salió de esta forma a tratar de evitar que la falta de acuerdo que existe en torno de esta cuestión empañe los resultados de la nueva cumbre del Grupo de los 20, que se llevará a cabo entre mañana y el viernes en la capital surcoreana.

El presidente coreano, en diálogo con la prensa local, dijo que los países del G-20 están analizando la posibilidad de crear un grupo de trabajo que aborde esta cuestión.

Hasta la semana pasada, el presidente coreano reconocía que esta cuestión debía ser central en las discusiones de la Cumbre.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que el mayor peligro que enfrenta la economía global es el de un retorno al proteccionismo.

Merkel, que arribará a Seúl el jueves para participar de la Cumbre, sostuvo que "la mayor amenaza sobre la economía es el proteccionismo y aún no se tomaron las medidas necesarias para favorecer al comercio", en una entrevista concedida al diario británico Financial Times.

Más allá de las críticas que deslizó la semana pasada contra Estados Unidos por la decisión de la Fed de poner en el mercado más de 600.000 millones de dólares para rescatar títulos de deuda, con la consiguiente depreciación que esto produjo sobre la divisa, Merkel dijo que China debe ser persuadida sobre la necesidad de fijar una tasa de cambio más flexible para su moneda, el yuan.

"Las tasas de cambio -agregó Merkel- deben reflejar los fundamentos de la economía", y reafirmó la oposición de su gobierno a precisar objetivos numéricos para el nivel de superávit y déficit de las balanzas de pagos, según señaló un cable de la agencia ANSA.

En el otro extremo, el presidente chino, Hu Jintao, salió a enfatizar que los líderes del G-20 deben apuntar a consensuar medidas de políticas macroeconómicas que permitan el logro de beneficios mutuos.

En una entrevista concedida a la agencia Yonhap, el líder chino dijo que los países miembros del G-20 deben enviar una señal positiva para enfrentarse a los graves desafíos económicos del mundo, y consolidar el ritmo de recuperación de la economía mundial.

Sin mencionar la denominada "guerra de monedas" y para que no queden dudas su alusión hacia ella, Jintao aseveró que “China está participando activamente en la cooperación internacional para hacer frente a la crisis financiera mundial, y está manteniendo estable el tipo de cambio del yuan”.

En tanto, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, salió a decir que su país es uno de los más afectados por la actual debilidad del dólar.

Lula, que arribará a Seúl acompañado por la electa presidenta Dilma Rouseff, quien asumirá el cargo el 1 de enero, acusó a Estados Unidos y China de estar embarcados en una "guerra cambiaria".

"Estados Unidos porque quiere resolver su problema de déficit fiscal, y China porque sabe que no puede continuar con su moneda subvaluada como está", lo resumió Lula.

A tono con Merkel, el presidente del Consejo de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, dijo que los líderes del G-20 deben dejar de lado los "intereses nacionales sin visión de futuro", para sentar las bases para un crecimiento fuerte y más equilibrado.