El yacimiento Cerro Solo de Chubut, es una de las dos reservas de uranio más importantes del país y la Comisión de Energía Atómica actualmente le destina más equipos y tecnología a partir del impulso recibido del gobierno nacional
A partir del impulso político que le dio el Gobierno nacional a la explotación del uranio, entre 2011 y 2012 quedará definido el estudio de impacto ambiental, del de prefactibilidad económica y de diseño de la planta en el proyecto de exploración de una de las dos reservas más grandes del insumo nuclear de la Argentina, Cerro Solo.
Como espaldarazo, la Jefa de Estado había recorrido las instalaciones del Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, que fueron reacondicionadas y actualizadas en el marco del relanzamiento del Plan Nuclear Argentino, realizado en noviembre de 2006.
A los 30 empleados de la Comisión Nacional de Energía Atómica que trabajan en épocas de campaña en el yacimiento, ubicado a 70 kilómetros de Paso de Indios, en plena meseta chubutense, este año se sumó una docena de obreros de una empresa privada que opera una de las máquinas de perforación.
Las autoridades de la Regional Patagonia de la CNEA prevén que al cierre de la campaña 2010 van a tener 10.000 metros más perforados, que se sumarán a los 65.000 que había a principios de este año.
Una docena de empleados del ente dependiente del Ministerio de Planificación trabaja diariamente con el equipo de corte, que demanda entre 4 y 5 días para perforar los 90 metros de profundidad que, en promedio, tiene cada pozo, y la posterior restitución del lugar.
"Más de 100 gramos de uranio por tonelada de roca es considerada una zona de interés", explicó al diario El Chubut Hernán Oddino, un joven profesional cordobés que es responsable de Control Geológico.
Actualmente en Cerro Solo hay dos máquinas trabajando en perforación, una mediante el sistema denominado de rotopercusión, que extrae muestras de roca molida, y otra con diamantina, que es la que opera las 24 horas la empresa privada y permite obtener la muestra que se conoce como testigo y que consiste en un tubo de unos tres metros que se extrae en las mismas condiciones en las que se encontraba bajo tierra.
La muestra de roca molida que contiene uranio y que se extrae en cada pozo atraviesa un proceso de secado y archivo que tiene a su cargo Jorge Escudero, un catamarqueño que está próximo a jubilarse, después de dedicar 39 años de su vida a la minería.
Trabajo constante y complementario realiza el personal de la CNEA en la meseta chubutense. Aseguran que es la desinformación generalizada la que mantiene el mito de que el uranio y la minería son perjudiciales y guardan la esperanza de que, en algún momento, Chubut modifique su legislación y permita la explotación del yacimiento de uranio al que dedican sus días.