No es para decir que bruto!!!, pero…

10/10/2008
Nacionales - Juicios que cambiarán el país
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Neuquén: A pesar de la reticencia testigos militares aportan datos a causa sobre la represión
Los testimonios aportados por suboficiales del Ejército “a pesar de la reticencia que mostraron, igual nos aportan datos que sirven a la causa sobre la represión en Neuquén durante la dictadura militar”, afirmó la abogada Nerea Monte de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén APDH.

“A pesar de la reticencia en suboficiales del ejército todos ellos han aportado datos para rearmar este rompecabezas, porque hay que tener en cuenta que la represión fue clandestina y hay que cuidar los detalles para asegurar la impunidad”, afirmó Monte al referirse a los testigos que declaran en el juicio a ocho represores por delitos de lesa humanidad. 

La letrada señaló que “todos estos testimonios confirman los dichos de la acusación; confirman la existencia del Centro Clandestino de Detención "La Escuelita" y sobre todo la finalidad de ese lugar que era utilizado para interrogatorios bajo tormentos en forma clandestina”. 

“Todos han dicho que tenían prohibido ir hacia ese predio pero también uno de ellos reconoció haber visto a personas encapuchadas y encadenadas en La Escuelita”, indicó. 

Investigación 

La abogada de la APDH explicó que no tiene elementos probatorios de que haya testigos militares intimidados pero manifestó que fue llamativo el testimonio de ayer del enfermero del batallón militar de Neuquén Luis Albornoz por su nerviosismo y contradicciones con declaraciones anteriores.  

Albornoz era enfermero en el batallón militar de Neuquén en 1976 y a pesar de lo trabajoso que fue su testimonio confirmó que el médico militar Hilarion de la Pas Sosa, -uno de los ocho imputados en este juicio- le solicitó una vez un colirio para atender a una persona.  

El enfermero confirmó que pudo observar a Sosa dirigirse a los fondos del batallón donde estaba el centro clandestino de detención conocido como La Escuelita con su maletín de médico en la mano. También aseguró que ese día ningún soldado ni miembro de los cuadros de conducción de la unidad militar solicitó ser atendido de una infección ocular.

Mala praxis  

Albornoz se desempeñó en el batallón militar de Neuquén en 1976 como enfermero en su calidad de suboficial del Ejército y al declarar esta tarde aseguró que en una oportunidad De la Pas Sosa le solicitó un medicamento y observó que se fue con su maletín hacia el fondo del batallón en dirección al lugar donde funcionó el Centro Clandestino de Detención "La Escuelita".  

“Una vez que vino al batallón el Doctor Sosa me pidió que le diera un frasquito de colirio porque me dijo que tenía ahí uno que tiene conjuntivitis”, relató.  

También afirmó que el médico militar juzgado en esta causa por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura “nunca atendía” a soldados o a cuadros de la unidad militar y que tampoco ese día que le solicitó el medicamento tenían algún requerimiento como el efectuado.

El testimonio de Albornoz comprometió al médico acusado, cuando el testigo dijo también que la carrera militar le había producido un fuerte streespor las cosas que pasaron” y que se tuvo que retirar en 1997 a pesar de que su voluntad era continuar en la fuerza.

En tanto este viernes se realizará la última audiencia con la presencia de ocho testigos algunos de los cuales pertenecieron al área de inteligencia del Ejército en los años de la dictadura.