Un Angulo distinto
Durante la primera audiencia indagatoria de Luis Miguel Baronetto a quien le habían ampliado su imputación por asociación ilícita, Otero Álvarez quien era el Secretario Penal del Tribunal Oral Federal 1 (TOF1), le comunicó que ya no iba a poder seguir ejerciendo la defensa. Para este momento Zamboni Ledesma que presidia el TOF1 ya había dictado el sobreseimiento provisorio de Baronetto por lo que Angulo siguió apelando esta decisión aún después del golpe de estado de 1976.
“Después del 24 de marzo sentía temor por mi propia vida porque yo ya sabia lo que estaba sucediendo con otros defensores de presos políticos” dijo Angulo en relación a Luis Prol que terminó detenido y Hugo Leoneli que debió exiliarse en Bolivia. “Agradezco a Dios de poder haberme mantenido en mis convicciones” sostuvo.
También destacó “la valentía y la hombría de bien” de los miembros de la Cámara Federal de Apelaciones Daniel Pablo Carrera, Luperi y Santeqchia quienes revocaron el procesamiento dictado por Zamboni Ledesma centrarandose en las cuestiones de forma de los procedimientos y las actas de detenciones.
Por este tipo de actuaciones comenzaron a surgir diferencias con el represor Luciano Benjamín Menéndez quien controlaba todo lo que sucedía en la provincia motivo por el cual los integrantes de la Cámara Federal debieron dejar sus lugares.
Angulo señaló que cuando ingresa a Tribunales Federales "sentía que estaba en el lugar equivocado" en cuanto era un abogado que defndía a presos políticos en una institución que mantuvo altos grados de complicidad con el aparato represivo.
El ministro de justicia comenzó con la defensa de Migue Ángel Rodríguez quien fue imputado por Zamboni Ledesma junto a otros presos políticos, entre los que se encontraba Baronetto, su mujer Marta González y el matrimonio Pihén de quienes luego asumió la codefensa.
Angulo se emocionó al recordar a Marta Juana González de Baronetto a quien defendió hasta que apreció fusilada en un fraguado intento de fuga de la Cárcel de San martín el 11 de octubre de 1976 junto a los presos políticos Pablo Balustra, García, Hugo Oscar Huber, Miguel Ángel Ceballos y Florencio Estaban Díaz.
“Fue un momento muy duro en la vida de los argentinos fue muy lamentable y muy triste pido disculpas porque me emocioné cuando recordé a mi defendida, porque tenia la edad de mi hijo que tiene 20 años” aseveró.