Victima y victimario

06/10/2010
Nacionales - Juicios que Cambiarán el País
alternative
Declaró en la causa Díaz Bessone un ex militante montonero que está imputado en la causa por participar de privaciones ilegítimas de la libertad y tormentos a sus ex compañeros pero a la vez es víctima del resto de los acusados

El ex militante montonero Ricardo Miguel Chomicky, acusado junto a cuatro policías y un militar de cometer delitos de lesa humanidad como cómplice de la dictadura, contó ayer en su declaración indagatoria de la causa Díaz Bessone cómo fue secuestrado, obligado a cooperar con sus captores y a casarse con su compañera también detenida en el centro clandestino donde permaneció cautivo.

Chomicky contiene en su persona una doble de inédita condición: la de víctima y victimario.

Por un lado se trata de un militante que fue secuestrado por las fuerzas represivas, detenido y torturado en el Servicio de Informaciones (SI) de la policía rosarina, y por el otro está acusado de participar de privaciones ilegítimas de la libertad y tormentos a sus ex compañeros durante su cautiverio en ese centro clandestino de detenciones.

Tan contradictoria es su condición que los ex policías José Rubén Lo Fiego y Mario Marcote, que comparten con él el banquillo de los acusados en el juicio oral de la causa Díaz Bessone, están a la vez procesados por su secuestro y por aplicarle tormentos.

En su declaración indagatoria de ayer en calidad de acusado, Chomicky contó que comenzó su militancia a los 16 años "en la escuela Superior de Comercio" y "en 1973 cuando comenzaron las tomas de los colegios, tomé contacto con la Unión de Estudiantes Secundarios".

Según relató ante del Tribunal Oral Federal 2 (TOF2) de Rosario, luego militó en la Juventud Universitaria Peronista, para desembocar más tarde en la organización Montoneros.

"El 1º de diciembre de 1976 saliendo de un bar de Juan José Paso y Alberdi, recibo un golpe en la cabeza, me reducen junto a (su compañera, Nilda) Folch y nos llevan en dos autos al SI", relató.

"Desnudado, llevado a una camilla metálica, en la oficina de Lo Fiego, torturado, escucho los gritos de Folch", dijo, para agregar que "Lo Fiego me dice `escucha cómo violan a tu noviecita`".

Contó que para detener las torturas a su novia dio a sus captores el dato de un compañero de militancia, de apellido Ramos, que fue secuestrado junto a su hijo por la patota que operaba en el SI.

"Cuando volvemos me llevan a la Favella (uno de los sitios del centro clandestino), atado y vendado. Folch es torturada y violada y en estos procedimientos tiene activa participación el Cura", agregó, en referencia a otro de los acusados, Mario Marcote.

Según relató ayer Chomicky, el jefe de policía de Rosario y responsable del centro clandestino que funcionó en el SI, Agustín Feced, le dijo que los montoneros "habíamos perdido la guerra".

Y agregó: "Allí ocurre algo que cambia nuestra situación, Feced conoce a Folch, le resulta muy parecida a su hija mayor".

Según la declaración de Chomicky, Feced "nos dice que si ninguno de los dos teníamos una boleta (matar a un policía) nosotros nos salvábamos".

"A partir de ese momento -continuó- pasamos a ser sirvientes, pasamos a limpiar la sala de tortura, porque uno se defeca y hay olor a carne".

"Cuando llegaban los nuevos torturados nos sacaban a los gritos, eso sucedía a toda hora, a la madrugada, terminábamos y nos hacían limpiar y escribíamos a máquina", agregó sobre su paso por el SI.

"Próximos a nuestra liberación vino Feced a hablarme en privado, no me tenía mucha simpatía, y me dice: "Hijo de puta, vos metiste a esta pendeja en esto, ahora te vas a casar. Por civil en el despacho de él, por iglesia en Zaballa, con un cura amigo"", relató el acusado.

"Nosotros hemos sido víctimas, perseguidos, torturados, secuestrados, violada Folch, reducidos al servilismo", agregó sobre su condición de víctima del terrorismo de Estado.

También dijo que luego fueron pasados a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, y "una vez liberados fuimos a vivir a Mar del Plata a una casa que tengo desde el año 70". "Muchos dicen por qué no denunciamos; en el 83 tuvimos visitas de gente de los servicios que me amenazaba con mi hijo de tres años", explicó acerca de una de las acusaciones que le hacen sus ex compañeros, que lo señalan por no haber prestado testimonio en los juicios tras la recuperación de la democracia.

"La justicia jamás nos citó a declarar", aseguró.

En la audiencia de ayer también declararon Lo Fiego y Marcote, quienes dieron detalles de la fecha en que ingresaron al SI y negaron haber participado de operativos de detención de militantes.

En tanto, los otros dos ex policías acusados, Ramón Rito Vergara y José Carlos Scortechini se abstuvieron de declarar, por lo que se incorporaron sus indagatorias realizadas durante la etapa de instrucción del proceso.