Soldados de Plomo
Durante la jornada del juicio oral que se lleva adelante en la provincia de Neuquén por el funcionamiento del centro clandestino “La Escuelita”, declararon dos suboficiales del Ejército que dijeron saber de su existencia, aunque en todo momento aclararon que no habían tenido ninguna participación en las operaciones que se realizaban en ese lugar. Uno de ellos afirmó haber visto a varios militares retirando en un camión de la fuerza tres cadáveres de ese centro clandestino.
Se trata de Oscar Landaeta quien comprometió a toda la cadena de mandos de esa unidad militar y aportó información y datos acerca del funcionamiento del centro clandestino en el batallón militar de Neuquén.
En este sentido relató que "una noche le cambié la guardia a un compañero porque sentí disparos y gritos en el fondo del batallón y como no podíamos acercarnos al lugar me arrastré por debajo de una alambrada y pude ver como tres militares sacaron a tres personas muertas de ese lugar y las tiraron a un camión Unimog" y precisó que "estaban muertas porque las tiraron al camión, que es alto, como si fueran bolsas de papas".
Landaeta ingresó en marzo de 1978 al batallón de Neuquén para cumplir con el servicio militar obligatorio y salió de baja en 1979 después de superado el conflicto con Chile. Integró un grupo especial de 20 soldados seleccionados por las autoridades de la unidad porque tenían el mejor promedio en las prácticas de tiro. "Nosotros hacíamos guardias en todos los puestos del batallón, generalmente de noche y siempre estábamos cuando había operaciones que se realizaban en el fondo del batallón", dijo.
Además brindó nombres de muchos de sus compañeros que según sus propias palabras “algunos saben mucho más que yo de lo que pasaba en La Escuelita porque ellos cumplían guardias allí y estuvieron adentro". Como integrante de la Compañía "C" de Construcciones del Ejército participó del desmantelamiento del Centro Clandestino de Detención que estimó se llevó adelante a fines de
1979. En este contexto relató: "A mí me tocó sacar ropa ensangrentada y limpiar el lugar. Vi que en las paredes había marcas de disparos y mucha sangre" y recordó que uno de sus compañeros debió pintar esas paredes varias veces para poder tapar esas manchas y que lo cargaban por todo el trabajo que le dio dejar bien pintado el sector."
Manuel Vera, otro ex conscripto declaró que fue un soldado sin destino durante un tiempo observado por los jefes militares por su vinculación con el mundo del teatro y de las artes. “Hubo personal que trabajó en el lugar y que desarmó todo para no dejar evidencias de nada", aseguró. Posteriormente integró un grupo de soldados en el área de comunicaciones y aportó otro dato acerca del funcionamiento de "La Escuelita" al señalar que le ordenaron instalar una línea telefónica en ese
lugar conectado a la central del batallón militar de Neuquén.
Héctor González, clase 55 también fue destinado al batallón en el año 1976. Participó de varios allanamientos en domicilios particulares revelando que "en una ocasión fueron con un camión militar, desmantelaron una casa y cargaron todo lo que pudieron" y además sostuvo: "pasamos momentos difíciles porque desconfiaban de los soldados y por eso a varios de nosotros nos sometían a interrogatorios y a ejercicios físicos".
En las primeras horas de este martes será el turno de otros ex soldados que brindarán su testimonio acerca de lo que conocieron en aquellos años.