Díaz Bessone negó la existencia de centros clandestinos

05/10/2010
Nacionales - Juicio que Cambiarán el País
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El represor aseguró que "durante mi gestión no hubo actividades clandestinas ni ilegales" durante su declaración en el juicio que se sigue en su contra por delitos de lesa humanidad

El represor Ramón Genaro Díaz Bessone dijo ayer que "no existieron órdenes ilegales" para la represión de los opositores políticos durante la última dictadura y negó también la existencia de centros clandestinos de detención bajo la órbita del Ejército mientras él fue comandante del Segundo Cuerpo, hasta el 11 de octubre de 1976.

Díaz Bessone continuó ayer con su declaración indagatoria en el juicio oral y público que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 2 (TOF2) por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detenciones que funcionó en el Servicio de Informaciones de la policía local.

En ese expediente están imputados, además de Díaz Bessone, los ex policías José Rubén Lo Fiego, Mario Marcote, Ramón Rito Vergara y el civil Ricardo Miguel Chomicky, acusados de privaciones ilegítimas de la libertad, tormentos y asociación ilícita.

Sobre Díaz Bessone y Lo Fiego también pesa sendos procesamiento por 17 homicidios ocurridos en el primer año de la última dictadura.

El eje de la defensa de Díaz Bessone -empleada por otros acusados en juicios por violaciones a los derechos humanos- se basa en que "el plan sistemático de exterminio no existió" porque "el único plan fueron los decretos y las directivas del gobierno constitucional" que encabezó Isabel Perón, dijo el militar retirado.

"Durante mi gestión no hubo actividades clandestinas ni ilegales", sostuvo más tarde el acusado, quien se distinguió de su sucesor en la comandancia del Segundo Cuerpo de Ejército, el fallecido Leopoldo Galtieri.

Según Díaz Bessone, los procedimientos que realizó su fuerza se llevaron adelante con "personal con uniforme" y los detenidos –a los que calificó de "capturados"- eran trasladados a "cuarteles" del Segundo Cuerpo.

"La fiscalía carga en mi caso la responsabilidad del general Galtieri, que está fallecido, y que tenía un mando distinto al mío, con funciones como la de un gobernador", dijo Díaz Bessone para despegarse de su sucesor en el cargo.

En su relato, también se despegó del accionar represivo llevado a cabo por la policía de Rosario, por cuyos delitos se lo juzgad en esta causa.

"No tuve control operacional de la policía de Santa Fe", sostuvo, aunque sí admitió que "era normal el intercambio de informaciones con todas las fuerzas" represivas.

También reconoció que si el Ejército tenía en su poder un detenido lo trasladaban a dependencias policiales "si lo pedían", y a la inversa.

En un tramo de su indagatoria, Díaz Bessone señaló que "la Doctrina de la Seguridad Nacional jamás existió como documento oficial del gobierno argentino o del Ejército".

De todos modos, evaluó que "no fue un concepto despreciable en la historia nacional" y que "no tiene nada de objetable", pero insistió en que "no existió como doctrina de las Fuerzas Armadas".