Quito volvió a la normalidad

01/10/2010
Nacionales - Crisis política en Ecuador
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Tras los enfrentamientos entre militares y policías sublevados, el canciller Patiño aseguró que la situación del país por ahora está controlada, aunque no descartó que puedan sucederse nuevos conflictos

Quito parece en total normalidad, con policías cumpliendo sus funciones en las calles, negocios y bancos abiertos y multitudes caminando por sus peatonales, y sólo un importante despliegue de militares en el Palacio de Carondelet, sede del Gobierno, recuerda el sangriento enfrentamiento del jueves entre militares y policías sublevados.

La voz oficial que corroboró este cuadro fue el canciller Ricardo Patiño, quien aseguró, citado por la prensa local, que la situación del país por ahora está controlada, aunque no descartó que puedan sucederse nuevos conflictos.

"No puedo decir que estemos totalmente tranquilos porque mucha gente que estuvo ayer movilizada posiblemente lo siga estando y pueda querer reproducir lo ocurrido", afirmó Patiño al ingresar a la sede de su cartera.

Por ello, las calles de Quito y otras ciudades ecuatorianas se encontraban ayer a la mañana custodiadas por efectivos militares, en cumplimiento con el estado de emergencia ordenado antes de ayer por el gobierno nacional.

Además de los muertos, la sublevación del grupo de policías que justificaron su accionar en que la Ley de Servicio Público, sancionada el miércoles, les recorta beneficios salariales, causó la renuncia del jefe de la Policía Nacional, Freddy Martínez, quien pidió al presidente Rafael Correa que revise la norma al entender que afecta a los uniformados.

Con el presidente Rafael Correa y sus ministros de vuelta en sus despachos, el gobierno decidió acusar de agresión al mandatario, intento de homicidio y traición a la patria a los policías, militares y civiles involucrados, según informó a Télam Francisco Torres, asesor y amigo de Correa, que antes de ayer compartió con él las 12 horas que duró su secuestro en el hospital policial.

Según el asesor, entre los responsables de la rebelión no sólo hay policías y militares sino también civiles, entre quienes identificó a representantes de la Sociedad Patriótica, la organización política que conduce el ex presidente Lucio Gutiérrez.

En los estados de ánimo del ciudadano común, la conmoción permanece y la gente comenta aquellos acontecimientos que dejaron hasta el momento cinco muertos y más de cien heridos en un conato de golpe de Estado, como lo definió el gobierno de Correa.

"Aquí todavía puede ver algunas piedras donde cortaron la ruta. Allá, junto al cuartel policial puede ver una camioneta que fue incendiada", describía a modo de cronista de guerra el taxista que llevó a este enviado desde el aeropuerto Mariscal de Sucre hasta la ciudad vieja.

El principal diario ecuatoriano, El Comercio, dió una visión crítica al gobierno sobre lo ocurrido y tituló la edición de ayer: "Rebelión, la actitud del presidente exasperó a los policías en el regimiento Quito".

Pese a estas controversias planteadas en la prensa, la vida cotidiana vuelve a sus cauces normales en este país sin moneda propia, ya que el dólar es única moneda de cambio.

La dolarización es un cepo del que Correa, un experto economista, aún no pudo salir, pese a que lo heredó a regañadientes para no producir un crack económico general.