Nuevo querellante en causa Díaz Bessone
La sobreviviente del centro clandestino de detenciones del Servicio de Informaciones (SI) de la policía de Rosario, María Inés Luchetti, esposa del ex diputado justicialista Leonardo Bettanín, se constituyó como querellante en la "causa Díaz Bessone", que investiga delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.
Así lo informaron ayer las abogadas Gabriela Durruty, Daniela Asinari, Leticia Faccendini y Jésica Pellegrini, quienes la patrocinan por el homicidio y desaparición de su marido, ocurrido el 2 de enero de 1977 en su vivienda del barrio Gráfico de la zona oeste de Rosario.
"El caso Bettanín es emblemático de la represión en Rosario, y del horror que vivieron los detenidos en el Servicio de Informaciones", dijo a Télam la abogada Durruty, de
María Inés Luchetti de Bettanín declaró en 1984 en la causa entonces caratulada Feced -hoy Díaz Bessone- por la desaparición de su marido y su cuñada, y por el secuestro y tormentos que sufrieron ella y su suegra, Elba Ferraro.
El 2 de enero de 1977, mientras festejaban el Año Nuevo, unos veinte policías llegaron hasta el domicilio de Bettanín –periodista y ex diputado nacional del PJ vinculado a
De acuerdo al testimonio prestado por María Inés Luchetti en 1984, en la vivienda estaban ella y su marido, las dos hijas de ambos Mariana (3 años) y Carolina (1 año); su suegra Elba Juana Ferraro; su cuñada Cristina Bettanín con el marido, Jaime Colmenares; y el matrimonio conformado por Roque Maggio y Clotilde Tozzi, junto a sus dos hijas pequeñas.
La policía ordenó que salieran, y cuando lo hicieron acribillaron a Leonardo Bettanín y a su hermana Cristina, quien murió más tarde durante el traslado de los cuerpos.
Ambos fueron enterrados como NN en el cementerio
Luchetti y su suegra Ferraro fueron trasladadas, junto a las cuatro menores, primero a la comisaría 17 de esta ciudad y luego al Servicio de Informaciones de
Roque Maggio y Clotilde Tozzi, el otro matrimonio que estaba en la vivienda de los Bettanín, permanecen desaparecidos, y sus hijos se constituyeron como querellantes en la misma causa.
Según testimonió Luchetti, en el Servicio de Informaciones estuvo secuestrada, fue torturada y dio a luz a su tercera hija, Cristina.
También su suegra fue torturada y violada en el SI de la policía local.