Correa se declaró "secuestrado" y advirtió sobre un golpe de Estado
La sublevación de unos dos mil policías ecuatorianos y algunos efectivos militares provocaron ayer el caos en Ecuador, donde el presidente Rafael Correa, se declaró "secuestrado" por los insurrectos en el Hospital Policial de Quito, y los instó a deponer su actitud para poder negociar.
A las 20:30 (22:30 de Argentina) Correa seguía dentro del hospital de la policía, donde estuvo "secuestrado" por los policías sublevados, según sus propias palabras, y se esperaba que de un momento a otro saliera para dirigirse al Palacio Carondelet, donde lo aguarda una multitud de partidarios.
Los policías se amotinaron desde la mañana en el Regimiento de Quito, el principal cuartel del país, en protesta por
La actitud policial se expandió a otras dependencias del país, y generó igual reacción en algunos miembros de tropas regulares, entre ellos de
El amotinamiento derivó en caos en la capital ecuatoriana, por lo que bancos y comercios cerraron sus puertas ante eventuales saqueos, mientras se suspendieron los vuelos locales e internacionales y las clases en las escuelas.
El Poder Ejecutivo declaró el estado de sitio en todo el territorio por el término de una semana, y delegó el control de la seguridad en las Fuerzas Armadas.
Poco después de ser informado del motín, Correa acudió al Regimiento Quito para intentar dialogar con los sediciosos pero fue agredido por los policías con gases lacrimógenos apuntados directamente hacia él, según relató el propio mandatario, desde el hospital policial, hacia donde fue trasladado luego del ataque.
Antes, desde una ventana del Regimiento, Correa se quitó la corbata y se abrió la camisa para mostrar que no llevaba protección antibalas, y dijo que no dará marcha atrás en
Ya desde el hospital, el mandatario declaró a una radio local que la actitud de la policía "va más allá de un simple reclamo", y atribuyó la rebelión a "un intento de golpe de Estado de la oposición", producto de "una conspiración que se viene preparando desde hace tiempo".
Lo mismo declaró por la noche, cuando seguía en el hospital, ya que un cerco de policías sublevados impedía su salida, por lo que el mandatario se consideró "secuestrado".
Correa informó entonces que recibió por la tarde a tres comisiones de los policías insurrectos, a las que les manifestó que "no negociará absolutamente nada" mientras no depongan su actitud.
El mandatario aclaró que de los 42 mil efectivos que tiene
Acusó a "la prensa corrupta" de distorsionar la información acerca de
Correa informó, además, que "el operativo de rescate" de la crisis generada por la insurrección de los policías "está listo hace rato", pero que no dio aún la orden de inicio "para permitir que estos insensatos recapaciten".
No obstante, advirtió que "los cabecillas de esta traición serán sancionados", y abogó por que este episodio "nunca más vuelva a ocurrir en esta república".
El apoyo a Correa y a mantener la continuidad del estado de derecho se manifestó de inmediato tanto por parte de la ciudadanía, que se congregó en las inmediaciones del hospital, como del resto de las instituciones democráticas y de la comunidad internacional.
Los manifestantes, que intentaban llegar hasta el lugar donde estaba Correa, fueron atacados por los policías sublevados con gases lacrimógenos, enfrentamiento que causó al menos un muerto y un número indeterminado de heridos, según informó en conferencia de prensa el ministro de Seguridad Interna y Externa de Ecuador, Miguel Carvajal.
La cúpula militar, a través de un comunicado, leído por el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Ernesto González, emitieron a poco de iniciado el motín policial un comunicado en el que manifestaron su "respeto al estado de derecho" y llamaron a la policía nacional a deponer su actitud de insubordinación.
La misma actitud adoptaron casi de inmediato
La crisis motivó una convocatoria urgente a una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de
La solidaridad llegó vía comunicados, declaraciones de voceros oficiales y llamados telefónicos a Correa, desde todos los países de América latina,