La última noche de Balustra

29/09/2010
Provinciales - Juicios que cambiarán el país
alternative
Un sobreviviente relató como la noche anterior Balustra le dijo sabía que lo iban a amatar porque nadie se iba a hacer cargo de su estado. Estaba deformado e inmovilizado por una hemiplejía
Ernesto Vicente “el indio” Pailalef uno de los sobrevivientes de la cárcel de San Martín durante la dictadura militar relató que Pablo Balustra le dijo la noche anterior a que lo asesinaran que no iba a sobrevivir porque nunca lo iban a trasladar para no tener que hacerse responsable por su estado físico.

“Yo supuse que nos iban a traslada a otro penal pero él decía que a el no lo iban a llevar  porque el Ejército no podía dar cuenta de un hombre que había entrado sano y ahora era un hombre paralítico y que había un juez que estaba a cargo de él” dijo.

Sobre finales de septiembre de 1976 cuando se iba a producir un traslado masivo a Sierra Chica llevaron a Balustra en camilla a su celda donde pudo entablar una corta conversación que terminó en forma abrupta porque se abrieron las rejas de la celda y se lo llevaron. Al día siguiente cuando ya estaban en Sierra Chica se enteró que Balustra había sido abatido en un supuesto intento de fuga. ”Supongo que se fue corriendo”, ironizó Pailalef.

“Tenía su rostro deformado, no podía mover sus piernas y dificultosamente movía sus manos y sus pies. Tenía la cara deformada por la parálisis facial” describió.

Balustra había quedado hemipléjico durante una de las duras golpizas que las guardias de Gustavo Adolfo Alsina y Enrique Pedro Mones Ruiz le aplicaban a los presos.

Durante el tiempo que permaneció detenido en la cárcel Pailalef pudo presenciar como los militares retiraron a presos políticos de sus celdas que luego aparecieron muertos en supuestos intentos de fuga. En este sentido relató como Eduardo de Breuil les relató el 12 de agosto de 1976 como habían asesinado a su hermano Gustavo a Miguel Hugo Vaca Narvaja y Arnaldo Higinio Toranzo y que lo habían dejado vivo para que les comunicara al resto de los presos lo que les iba a suceder.

A Pailalef lo secuestraron en febrero 1975 y fue torturado durante una semana en al dirección de Informaciones de la policía de Córdoba durante la dictadura militar, la temible D2 en donde también lo amenazaron con violarlo con una madera.

Luego fue trasladado durante siete días a la Alcaldía  al lado de la D2 donde recibió la visita de su abogado el Dr. Enrique Asbert, también testigo en esta causa, para luego ser llevado a la cárcel de Encausados donde permaneció hasta fin año. Aquí compartió su celda con Carlos Zanini y otra veintena de detenidos políticos, dirigentes universitarios y barriales.

A finales de 1975 gran parte de los presos políticos que estaban en esta prisión  fueron trasladados a la Unidad Penitenciaria 1 (UP1) como se denominaba a la cárcel de San Martín momento en el que fue separado de Pablo Balustra, compañero de militancia y amigo personal.

Estuvo a disposición del Juzgado Federal 2 a cargo del Dr. Vázquez y a disposición del Poder Ejecutivo Nacional por tenencia de explosivos, armas de guerra y asociación ilícita donde se le imputaba un hecho que ni siquiera conocía. “Se trataba de una persecución política” aseguró.

En la cárcel de San Martín se enteró de las torturas que sufrió Diana Fidelman y el asesinato de Pablo Bartoli en la D2 como de los reiterados fraguados intentos de fuga que simulaban los militares para asesinar a los detenidos políticos. También estuvo en el patio de la cárcel cuando el cabo Miguel Ángel Pérez, tras la orden de Mones Ruiz asesinó de un tiro en la cara a Raúl “Paco” Bauducco.

Ernesto Vicente Pailalef es descendiente de  los indios mapuches, y cuando fue detenido era estudiante de Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Católica de Córdoba, militante de la JP.

“Comprometido y decidido, cuestión que nunca negué durante mi detención” aseveró.