El Guardiacárcel Fiel
José Pascual Castillo fue el guardiacárcel que retiró de sus celdas a Gustavo Adolfo de Breuil, Alfredo de Breuil, Vaca Narvaja y Toranzo tres de los cuáles terminaron asesinados en un fraguado intento de fuga en 1976 declaró ayer que cuando llegó a la celda y le comunicó que lo venían a buscar los gendarmes, Vaca Narvaja comenzó a llorar.
“Se me prendió del cuello y se largó a llorar y me dijo don Castillo me van a matar. Y que queres que haga le respondí y pedí que Dios me ilumine y para calmarlo le dije que seguro era para preguntarle algo, que se quedara tranquilo” afirmó.
Cuando habían pasado algunas horas de la entrega de los presos políticos a los militares lo volvieron a llamar para buscar a De Breuil que había vuelto solo al penal. Cuando Castillo lo llevaba al pabellón De Breuil llorando le contó que habían matado a su hermano y a sus compañeros.
“De Breuil me dijo que los habían bajado del Unimog y que a el no lo habían matado para que contara lo que había pasado en el pabellón, que le iba a decir yo, lo palmee nomás” aseguró Castillo.
El 12 de agosto de 1976, por una orden de entrega suscripta por el general Juan Bautista Sasiaiñ, habría entregado al Tte. 1° Osvaldo Quiroga los “detenidos especiales” Vaca Narvaja, de Breuil, de Breuil y Toranzo con conocimiento y bajo las órdenes del jefe del mismo, Tte. Cnel. Víctor Pino.
Los trasladaron amordazados, atados y encapuchados, en dos camionetas, las que se detuvieron sobre Camino a
En cuanto al estado y al trato que recibían los presos políticos en la cárcel, Castillo dijo llorando, “quedaban hechos mierda, no quiero acordarme”.
Castillo relató además durante su testimonio que le allanaron su casa en dos ocasiones. La primera antes del traslado de los cuatro presos políticos y la segunda días después que habían asesinado a Vaca Narvaja, de Breuil y Toranzo. En ambas ocasiones un militar que no recuerda su nombre se pasaba horas leyendo los libros que tenía en su biblioteca.
“Entró un militar y nos dijo a mi y mi señora que siguiéramos haciendo lo que estábamos haciendo y comenzó a revisarme los libros que tenía y encontró un libro escrito por el General Franklin Lucero, que había sido funcionario de Perón que hablaba del problema de 1955 del derrocamiento de Perón y se lo llevó”.
A los pocos días de este allanamiento Castillo fue trasladado inmediatamente a la cárcel de Encausados mientras que a su compañero de apellido Echevarria lo detuvieron en la cárcel por tiempo indeterminado por tener algún contacto con alguno de los presos políticos. “Yo la saque barata” dijo.
José Pascual Castillo ingresó en el servicio penitenciario en 1958 y fue uno de los pocos guardiacárceles que relató lo que sucedía con los presos políticos en la Unidad Penitenciara 1 como se denominaba a la cárcel de San Martín durante la dictadura militar.
Enseñaba Herrería y Dibujo Técnico y dijo que intentó ayudar a los presos en lo medida que pudo. Pidió el traslado en cuatro ocasiones porque no resistía lo que sucedía en la cárcel. Trasladando presos al Hospital Tránsito Cáceres de Allende se contagió con el vacilo de la tubercolisis y perdió un pulmón, un riñón, un testículo y hace poco tiempo comenzó a sufrir de artrosis.