Así funcionaba la D2

22/09/2010
Provinciales - Juicios que cambiarán el país
alternative
Moore detalló las acciones del aparato represivo policial. Zamboni Ledesma se reunía con Menéndez. Los policías vendían los hijos de los detenidos a los militares. El encuentro con Baronetto
Tras el cuarto intermedio de una hora, Carlos RaimundoCharlyMoore contestó las preguntas de los abogados querellantes y defensores detallando el funcionamiento de la Dirección de Informaciones de la Policía durante la dictadura militar, la temible D2, en las que distinguió dos etapas y el funcionamiento de dos Brigadas de Operaciones.

La llegada de Pedro Raúl Telleldín a la conducción de este centro clandestino de detención dividió la historia de horror que se vivió en la D2 por la que pasaron miles de cordobeses. Días antes del arrivo  del "uno” apareció el capitán Quiroga y junto a Telleldín llegó el capitán Héctor Verges.

Moore detalló además que en esta dependencia policial existían cuerpos de tareas especiales conformados por dos brigadas de operaciones, la primera a cargo de Américo "el Gringo" Romano y la segunda a cargo del Luis MoroMerlo. Además existía la brigada Civil dirigida por Yamil Jabour que estaba compuesta por mercenarios y sicarios de la triple A que servía de refuerzo para la Brigada de Romano, “era como una banda fantasma” dijo Moore.

Esta tercera brigada se encargaba de operaciones paralelas una vez que se definía el futuro de los prisioneros de la D2. Se encargaban de las ejecuciones, los traslados, de fraguar los simulacros de fuga y los arrestos específicos que ingresaban sin darle la correspondiente entrada en el libro del parte diario.

Moore dijo que al principio los policías le realizaban sumarios a los presos que ingresaban pensando que podían llegar a un juicio pero que después desistieron al ver que podían hacer lo que quisieran ya que contaban con el aval de la Justicia Federal.

Al cabo de un tiempo las dos brigadas existentes se fusionaron en una sola conformando la Brigada de Investigaciones en la que cobró importancia Carlosel TucánYanicelli que reemplazó al “MoroMerlo y quedó como el segundo de Romano. En tanto Raúl Yanicelli, hermano del Tucán, se encargaba de arreglar las cuestiones judiciales y legales en el juzgado Federal.

En cuanto a los torturadores de la D2 Moore dijo que primero estaba la “tíaPereyra que luego fue reemplazada por el Miguel Ángelel gatoGómez que “era nefastamente efectivo y se jactaba de que en la tortura ninguno de los que el interrogaba se moría”.

También pudo precisar que todos los jueves había reuniones de inteligencia en las que se juntaban todas las fuerzas represivas en la provincia y que en representación del D2 iban Pedro Raúl Telleldín y Américo Romano. En estas reuniones se discutían tácticas estrategias, los logros de la represión y fijaban un calendario de objetivos.

Además Moore aseguró que existía una sociedad entre Telleldín, el ex juez federal Vásquez Cuestas y los militares para montar una gran puesta en escena  con el juicio por el copamiento de de la Fábrica de Explosivos de Villa María. En una entrevista con Vázquez Cuestas, el juez federal le dijo que los militares le habían pedido que redujera a setenta y cuatro los ciento veinticuatro imputados que había en la causa.

“El hecho de tener la causa federal era lo que los mantenía vivo. Si yo bajaba la lista a 74 que pasaba con los otros cincuenta, para que los iban a mantener con vida” dijo Moore y agregó que Zamboni Ledesma se reunía semanalmente con Luciano Benjamín Menéndez y que “entre copa y copa decidían quienes tenían que vivir”.

La Jerga del Horror

Moore dijo que los policías en la D2 tenían tres términos que utilizaban frecuentemente para referirse a los destinos de los presos. "La Rucuca", "el Pozo" y "el Chupadero". La Rucuca significaba que lo iban a asesinar, el Pozo era el lugar donde lo mataban o donde colocaban los cadáveres y el Chupadero significaba el Dique San Roque o la turbina.

Los niños de la D2

Durante su declaración también manifestó que para los policías los hijos de los detenidos "eran una comodidad" porque se los vendían a los militares cuyas mujeres eran infértiles. “Las mujeres de los militares no sabían necesariamente la procedencia de los chicos” aseguró que escuchó en repetidas ocasiones de boca de los policías de la D2.

Cuando su esposa Mónica Cáceres dio a luz en el policlínico policial un policía le dijo a su madre que ya la habían perdido porque la habían vendido. Por esto la madre de Moore aprovechó un cambio de guardia, se la robó y la anotó con el apellido de su hijo.

El encuentro con Baronetto

Cuando declaró Miguel Baronetto en este juicio dijo que luego de las sesiones de torturas en la D2 lo llevaron esposado y encapuchado a un patio donde Charly Moore le sacó la capucha. Al reconocerlo, el actual Secretario de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba, le dijo “Charly y vos que haces acá”. La respuesta de Moore fue: “Hasta que no termine con todo el PRT no me voy de acá”.

Durante su testimonio Moore dijo que al verlo desde su celda en las malas condiciones físicas que estaba le insistió al policía que estaba de guardia para que recibiría atención médica. Luego de varios intentos el policía buscó a Romano y éste lo hizo salir de su celda para que pudiera ver como estaba Baronetto.

“Baronetto me reconoce en el acto y le tome el pulso que lo tenia al máximo y muchas palpitaciones, entonces le dije a Romano le hace falta el enfermero no dura dos o tres horas y lo llamaron” dijo Moore y agregó que es en ese momento que Baronetto le pregunta que estaba haciendo en el D2 y frente a Romano y a los demás policías le dijo “hasta que no termine con todos los perritos de acá no me voy, pero fue una bravuconeada que fue festejada por todos los policías”.

Carlos Raimundo “Charly” Moore fue detenido el 13 de noviembre de 1974 y permaneció en las dependencias policiales con su esposa Mónica Cáceres durante seis años hasta que escaparon a Brasil. Al llegar a San Pablo el 15 de noviembre de 1980 realizó una declaración donde detalló el horror que había presenciado durante tantos años en la D2.

Al finalizar su testimonio dijo que “yo considero que hice mi parte, ya en Brasil. Lo ultimo que me faltaba en mi vida era llegar a esto, que pensé que no iba a suceder nunca después de la obediencia debida”.