Masacrados
El ex capitán del Ejército Norberto Tozzo, el único militar que permanecía prófugo en la causa por la masacre de Margarita Belén ocurrida durante la última dictadura militar, fue capturado hoy por Interpol argentina en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, luego de un trabajo de seguimiento que llevó más de dos años hasta su captura.
El fiscal federal de Chaco, Jorge Auat, a cargo de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las causas por violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el terrorismo de Estado, aseguró que Tozzo estaba prófugo hace más de dos años, desde que se ordenó su detención tras reabrirse la causa por la cuál que estuvo detenido junto a los otros responsables de la masacre durante un mes en el año 2003, año en el que un fallo de la Cámara Federal de Resistencia ordenó liberar a los militares sin ningún tipo de recaudos.
Después de su detención en la ciudad de Río de Janeiro Norberto Tozzo quedó a la espera de que se realicen los trámites de extradición para que pueda ser indagado por la Justicia argentina que con esta detención la causa de Margarita Belén está próxima a ser elevada a juicio oral.
Tozzo era el único de los 10 militares imputados por los 22 asesinatos en la localidad chaqueña de Margarita Belén (12 de diciembre de 1976) que aún no había sido ni detenido ni procesado. El represor, que tenía pedido de captura nacional e internacional por este hecho, quedará a partir de ahora detenido a disposición de la Justicia brasileña hasta que Argentina complete el proceso de pedido de extradición.
Existen actualmente diez militares implicados que están procesados y detenidos por esta causa, la mayoría de ellos alojados en la Unidad Penal de las Fuerzas Armadas de Campo de Mayo. Se trata de los ex oficiales del Ejército, Jorge Carnero Sabol, Horacio Losito, Aldo Martínez Segón, Luis Patetta, Athos Renés, Ricardo Reyes, Germán Riquelme y Ernesto Simoni, y de los oficiales de policía de Chaco Carlos Carballo y Alberto Chas.
La Masacre de Margarita Belén ocurrió en la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976 en un paraje de la provincia de Chaco, donde el Ejército Argentino torturó y fusiló a un grupo de presos políticos detenidos en la alcaldía policial de Resistencia.
De la masacre participaron efectivos de la Policía del Chaco, el Ejército, colaboradores civiles y miembros del Poder Judicial, que respondían al jefe de la Brigada de Infantería VII, general Cristino Nicolaides. La causa se inició en 1984, cuando los familiares de las víctimas hicieron su primera presentación judicial.
Luego, con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida la causa se paralizó hasta el 8 de marzo del 2003 cuando el juez federal de Resistencia, Carlos Skidelsky, declaró la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida, que impedían que se juzgue a los responsables de los delitos de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura militar.