Denuncian la complicidad de los medios con la dictadura

16/09/2010
Nacionales - Juicios que Cambiarán el País
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Un testigo declaró que su madre fue sacada del centro clandestino donde estaba detenida para realizar una nota en “Para Ti” y agregó que Télam, Clarín, La Nación y La Razón eran socias de la dictadura

La “complicidadde las empresas periodísticas argentinas con la dictadura militar fue denunciada ayer por un testigo en el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA por 18 acusados.

La imputación la realizó Daniel Cabezas, hijo de Thelma Jara de Cabezas, la mujer que estando secuestrada en ese centro de detención ilegal fue sacada para realizar una nota en la revista “Para Ti”, publicada el 10 de septiembre de 1979, bajo el titulo “Habla la madre de un subversivo muerto.

“Tanto la estatal Télam (intervenida por la dictadura militar), como Clarín, La Nación y La Razón eran socias de la dictadura”, dijo el testigo ante los jueces, cuando presentó las grabaciones de las charlas telefónicas que mantuvo con su madre secuestrada.

La mujer, madre de un joven de 17 años desaparecido en 1976, fue secuestra en abril de 1979 a su regreso de un viaje de México y llevada a la ESMA, donde fue torturada e interrogada sobre sus contactos en el exterior.

El reportaje en cuestión fue realizado una semana antes de su publicación en un bar ubicado en La Pampa y Figueroa Alcorta, próximo al centro de detención de donde fue sacada con indicaciones precisas de que se prestara al montaje voluntariamente.

Según consta en la causa, a esa cita fue conducida por Daniel Cavallo, alias “Sérpico”, uno de los integrantes del grupo de tareas 3.3.2 que está siendo juzgado en este proceso y que en ese momento “controló el reportaje escondido detrás de una cortina”, según declaró el hijo de la mujer, quien lo identificó años más tarde.

En esa nota publicada por la revista femenina de la Editorial Atlántida, Thelma Jara de Cabezas fue presentada como una arrepentida” que se oponía a la “campaña antiargentina” de denuncias sobre las desapariciones forzadas de personas pese a que su hijo Alejandro había sido secuestrado tres años antes.

"Las empresas periodísticas argentinas eran socias de la dictadura y tenían sus agentes, como Chiche Gelblung, (Joaquín) Morales Solá y Mirta Legrand", abundó el testigo al relatar el conocido caso de su madre, ayer una octogenaria enferma e inhabilitada para declarar.