“Estaqueada es una especie de Lapidaciónâ€
María del Rosario Miguel Muñoz, quien fue estaqueada en el patio de la cárcel de San Martín por el represor Gustavo Adolfo Alsina dijo durante su declaración en el juicio contra Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 29 represores que en realidad los militares “tuvieron suerte de tener enemigos cultos y de buena familia”.
“En realidad los militares eran vulgares, obscenos, ordinarios, mersas, eran asesinos, su función como dice un escritor francés su profesión es la muerte, ellos tuvieron la suerte de tener enemigos cultos, intelectuales, trabajadores, estudiantes y de buena familia” dijo.
Relató con detalles que después de estar ocho días en una celda de castigo a pan y agua una celadora le dio un plato de comida que hizo enfurecer a Alsina, quien por el solo hecho de la sospecha la sacó de la celda la llevó al patio donde la hizo desnudar y la ató de pies y de manos a cuatro estacas de metal y comenzó a torturarla.
“Me amarró con las estacas de metal los miembros inferiores y los miembros superiores, me tiró le ordenó al soldado que me tirara agua y después me quemó con cigarrillos” dijo Muñoz.
Mientras la torturaba Alsina hizo bajar a dos presas más, Ana Maria Pizarro y Graciela Galarraga –una de las testigos que ya declaró en este juicio- a quien le ordenó que le tirara agua a Muñoz. Al negarse el represor le ordenó que ambas pintaran la pared del patio con cal utilizando sus manos.
“Le pidieron que me echara agua, eso fue terrible, entonces ella estaba así con el balde y yo mire su cara de horror y yo le dije hace lo que el te dice porque pensé que me iban a matar” relató Muñoz.
Después comenzó a gritar para que los presos escucharan lo que estaba sucediendo y dirigiéndose a una celadora que se encontraba allí “dígale al teniente que me están estaqueando que no me tire agua que no me queme con los cigarrillos”.
Además dijo que el soldado que estaba con Alsina era terrible y estaba supeditado a “las ordenes de un sádico” que le ordenó ponerle una cuerda alrededor del cuello para impedirle que gritara. “Estaqueada es una especie de Lapidación” dijo.
Al cabo de tres o cuatro horas de tortura, alrededor de las cuatro de la tarde la desataron y la llevaron nuevamente a la celda de castigo, “lo único que me pude poner fue un pulóver y me fui arrastrando el corpiño” dijo Muñoz y agregó que en ese momento Alsina le dijo “usted debe agradecer que a los militares no nos han enseñado a torturar sino a matar”.
María Muñoz estudiaba psicología y fue detenida a los 25 años el 19 de diciembre de 1975 en la pensión donde vivía por un grupo de ocho personas vestidas de civil y fue trasladada a la Dirección de Informaciones de la Policía durante la dictadura militar, la temible D2, donde fue sodomizada parada contra una pared y torturada salvajemente.
“Me llevaron a una sala de torturas, me hicieron el submarino, picanas, ya estaba vendada, me golpeaban y me interrogaban. Había una torturadora con tacos aguja que saltaba sobre mi” dijo y la dentificó como Mirta "la cuca" Antón, la única mujer que está siendo juzgada en este juicio.
Luego de la sesión de torturas la llevaron a un patio donde permaneció hasta la mañana. A las siete llegaron los torturadores “ellos debían marcar tarjetas, hay gente que es panadera, ellos eran torturadores” aseguró.
Además declaró que en la D2 se encontró con Raúl Bauducco y su mujer Doris que estaba embarazada. El 24 de diciembre antes de ser traslada la Unidad Penitenciara 1 (UP1) como se denominaba a la cárcel le hicieron firmar una declaración que como no se la dejaron leer firmó con la sigla AI que significa Apremios Ilegales.
En la UP1 identificó además de Alsina a Enrique Pedro Mones Ruiz y a Carlos Ibar Pérez, el Cabo a quien el decían “Jaime Kloner” que la acosó durante toda su detención y a un militar que era “muy chiquitito” a quien le decían “cucharada de moco”.
Un hecho destacado que relató Muñoz que sucedió durante su detención sucedió el 2 de Abril de 1976 cuando ingresaron al pabellón los militares disfrazados, con cascos y enredaderas, “estaban camuflados querían hacer la guerra, la milicia esa estaba encabezada por un militar que le decíamos “Raid”, un insecticida porque quería exterminarnos a todos, ellos querían hacer la guerra con los presos y después la hicieron a las Malvinas pero claudicaron” aseveró.
También puedo escuchar los momentos en los que retiraron de sus celdas a Marta Rosetti de Arquiola, Liliana Paez y Diana Fidelam quienes después aparecieron asesinadas en un fraguado intento de fuga.
Marcada
El 29 de Septiembre de 1976 sacaron de la cárcel a un grupo de presas para trasladarlas a Buenos Aires. Las pusieron a todas en fila india y les ataron las manos con catorce nudos de alambre.
“Tanto es así que durante 15 años tuve las marcas. Nos llevaron al aeropuerto y fuimos a Tucumán” relató Muñoz. El avión debió desviarse a esta provincia por problemas meteorológicos desde donde retornó a Córdoba y un día después finalmente fueron trasladadas al penal de Devoto.
"El golpe militar atacó tres generaciones, la nuestra, la de nuestros padres y la generación de los hijos de nuestra generación, cuando los vientres de las mujeres de los militares eran estériles los militares se apropiaron de los niños. En general hago esta declaración por que ellos que no pueden hablar que están muertos y que cada palabra que yo pronuncio esta el rostro de los fusilados".
"En este momento me acorde de un poema de un poeta turco que lo condenaron a 28 años de prisión y paso 13 años de la cárcel, el dice que la primavera llegó, los cerezos están en flor, estoy en la enfermería estoy apoyado en la pared y digo, la verdad lo importante no es ser preso, lo importante es no rendirse".
"Ellos necesitaban que desaparezcamos y de todas maneras nunca lo lograron. Quiero decir Viva la resistencia de los presos políticos" finalizó su testimonio María "Charo" Muñoz.
Ex policias de la D2 cada vez más complicados
Declaró también la ex presa Marta Ríos Barrera, detenida entre el 30 de octubre de 1975 y el 18 de octubre de 1983, e identificó a los imputados Carlos "el tucán" Yanicelli y Luis "chato" Flores como integrantes del grupo de policías que la secuestraron desde el hotel donde trabajaba, y que eran los mismos que también la torturaba.
La entonces militante estudiantil trajo a su memoria que en una de las dos oportunidades que fue trasladada por militares al centro clandestino de detención del Campo de la Rivera el ex policía imputado en esta causa, Miguel Angel "el gato" Gómez intentó besarla.
La trigésima audiencia oral y pública se extendió hoy hasta pasada las 21 con el testimonio de Manuel Cannizzo (Ver Nota "Justicia, Política e Iglesa, cómplices de la dictadura") y pasó a cuarto intermedio hasta hoy a las 9.30 para continuar con nuevos testimonios.
En este juicio se debate el asesinato de 31 presos políticos alojados en la UP1, fraguando hechos de fuga en distintas circunstancias, además de secuestros y tormentos contra ex policías de la D2.