Tolerancia cero
La ley ya había recibido el respaldo de
En el Senado votaron a favor 246 parlamentarios y sólo uno lo hizo en contra. Hace dos meses, 335 diputados votaron a favor y sólo uno rompió la unanimidad. En ambas cámaras, votaron a favor los parlamentarios de la mayoría, los conservadores de
El Constitucional dispone ahora de un mes para pronunciarse sobre la ley que, de pasar este último trámite, puede entrar en vigor en la primavera de 2011, tras medio año de periodo de información.
Las dudas jurídicas sobre la prohibición del burka son las únicas que han generado división entre la clase política francesa, masivamente favorable a prohibir un vestido que va contra los principios de
La ley prevé multas de 150 euros para las personas que vayan por la calle o por cualquier otro espacio público con el rostro cubierto, aunque establece excepciones en casos específicos como los cascos de moto o los testigos que precisen del anonimato en los tribunales.
Antes de que las sanciones comiencen a ser efectivas habrá un periodo de seis meses, con el objetivo de dar tiempo a que sea explicada a las mujeres que actualmente usan de forma voluntaria el velo integral en Francia.
Las organizaciones musulmanas ya han indicado que comenzarán a contactar con las mujeres que portan el burka para informarles de que el Corán no exige llevar esa prenda y de que, a partir de ahora, además, están fuera de la ley.
Tras ese periodo de prueba, se impondrán las primeras multas por llevar esta prenda musulmana que, según diversos estudios, unas 2.000 mujeres visten regularmente en el país. En caso de que se nieguen a quitarse el burka, las mujeres también pueden ser obligadas a pasar un "curso de ciudadanía".
Mayores son las sanciones para aquellos que obliguen a las mujeres a llevar esa prenda, a quienes se castigará con hasta un año de cárcel y multas de 30.000 euros.
Está mal que un Estado prohíba a sus ciudadanos a expresar libremente su culto religioso, y más aún es horroroso que desde un país se fomente a la estigmatización de una religión.
El jefe de un Estado, inclusive algunos de los habitantes, pueden no compartir los dogmas de una religión. Pero lo que no pueden hacer es impedir el pluralismo y la libertad, sino que deben demostrar que son capaces de apostar a la convivencia entre los practicantes de diferentes religiones.
No hay que hablar de tolerancia porque este término implica que hay que aguantar al otro y acá no se trata de aguantar sino de respetar y aceptar.