El Médico
Julio César Magrini, uno de los médicos de la Cárcel de San Martín que atendió a los presos políticos e ilegales durante la dictadura militar dijo que decidió renunciar en 1978 por las cosas que sucedían en el penal y que le hicieron firmar en una dependencia militar un “documento de confidencialidad”.
En este sentido detalló que los presos políticos que atendía en la enfermería tenían golpes, contusiones y trastornos respiratorios por lo que decidió renunciar
“Como medico me resultaba doloroso tener que enfrentar esa situación. Me sentía muy mal” dijo y agregó que “esa gente estaba sometida a un régimen muy duro. A mí como médico me resultaba muy difícil manejarme como médico” dijo.
Además recalcó que le hicieron firmar en una dependencia militar un documento de confidencialidad que decía que estaba limitado en lo que podía decir, “en la medida en que pude manejar y mitigar alguna cosa lo hice” afirmó Magrini.
También dijo que en el penal se decía que los presos que sacaban con capucha en la cabeza eran los que volvían y los que salían sin ella eran asesinados en lo que en otros testimonios ya se demostró eran los fraguados intentos de fuga que terminaban con la masacre de los presos.
El médico también declaró que muchas veces atendió niños, hijos de las mujeres que estaban en un pabellón especial y que a cada uno le hizo una historia clínica y que personalmente llevó una balancita para poder pesarlos “espero que alguna vez esas historias clínicas salgan a la luz” y agregó “era muy difícil para mí”.
Precisamente por esta declaración la abogada querellante María Elba Martínez le pidió al tribunal que solicite al Archivo General del Servicio Penitenciario todas las historias clínicas que se refieran a los detenidos en la Unidad Penitenciaria 1 durante esta época.
También recordó los asesinatos de René Moukarzel, estaqueado en el patio de la cárcel y de Raúl “Paco” Bauducco a quien el Cabo Pérez le pegó un tiro en la cara luego de golpearlo.
Julio César Magrini finalizó su testimonio diciendo “yo creo que todos pudimos haber hecho mucho mas en aquella época”.
Magrini se desempeñó como enfermero en el penal desde el año 1958 hasta 1977, cuando renunció. Hoy tiene 78 años.
En este juicio se juzga a los represores por el fusilamiento de 31 presos políticos alojados en un penal de la ciudad de Córdoba, ocurridos entre abril y octubre de 1976 y deben responder por los delitos de “homicidio calificado, imposición de tormentos seguido de muerte y tormentos agravados” en la causa UP1-Videla.
También el caso Gontero-Menéndez que tiene como principal imputado a Menéndez por los delitos de “privación ilegítima de la libertad agravada e imposición de tormentos”, cometidos por ex policías del Departamento de Informaciones Policiales (D2) en contra de sus propios camaradas.