Marcó del Pont defendió la ampliación del Programa Monetario

07/09/2010
Nacionales - Senado de la Nación
alternative
La titular del BCRA aseguró que las alternativas contrarias a la ampliación hubieran provocado un impacto negativo y agregó que “el gobierno no tiene ninguna vocación por enfriar la economía, que este año crecerá 9,1%”

La presidenta del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, defendió ayer la ampliación del Programa Monetario 2010 en 49 mil millones de pesos y explicó que “la alternativa era dejar flotar el dólar, limitar las compras en el mercado de cambios y que el peso se aprecie, que es lo que pasa en muchos países.

Al exponer en la comisión de Economía nacional de la Cámara alta, Marcó del Pont sostuvo que “otra opción era subir la tasa de interés o limitar el crédito”, pero rechazó ese camino ya que el gobierno no tiene ninguna vocación por enfriar la economía, que este año crecerá 9,1%.

La titular del BCRA justificó la modificación del Programa Monetario “fundamentalmente por la intervención en el mercado de cambios, dada la menor demanda de dólares; el aumento de los créditos; y el mayor crecimiento de la economía.

Dijo además que también influyen las transferencias previstas al Tesoro, de 25 mil millones de pesos, aunque este aspecto se ve compensado por los mayores depósitos del sector público, vinculados al incremento en la recaudación.

Marcó del Pont remarcó que “las medidas anticíclicas y la desaceleración de la fuga de capitales elevaron la actividad y dejaron desactualizadas las proyecciones que se hicieron en septiembre del año pasado”.

Agregó que el cambio de portafolios de los actores económicos en 2008-2009 “produjo una cierta desmonetización de la economía”, aunque resaltó el “proceso de inflexión en la demanda de dólares por parte de los agentes particulares.

La remonetización progresiva lleva asociada un crecimiento del crédito muy superior al proyectado originalmente; modificamos el Programa Monetario porque vimos una expansión más vigorosa, que demanda más dinero transaccional, dijo Marcó del Pont.

Sostuvo luego que la meta de billetes y monedas más depósitos a la vista en cuentas corrientes y caja de ahorro (M2 en la jerga técnica, es decir, la demanda para cubrir transacciones corrientes) se ajustó a “los cambios estructurales en las variables macroeconómicas.

En ese sentido precisó que se había proyectado un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 2,5%, mientras hoy “las mejores estimaciones hablan de 8,9 a 9,5%.

La titular del BCRA aclaró que “sostener un Programa Monetario como el anterior hubiera supuesto una política contractiva, que hubiera tenido consecuencias restringiendo el crédito, apreciando la moneda, y en términos de crecimiento económico y el empleo.

Indicó además que la única variable que modificamos fue la de crecimiento real; no tomamos precios para que no apareciera que desde el BCRA se estaba convalidando un crecimiento superior de los precios implícitos, por encima del 8,9% previsto.

Marcó del Pont expuso que la proyección de crecimiento económico del Banco Central es de 9,2% para este tercer trimestre y de 9% para octubre-diciembre.

Mencionó como fuentes dinámicas del crecimiento al consumo interno y la recuperación de la inversión, a un nivel muy superior a los históricos y el más alto la región y entre los países en desarrollo.

La presidenta del BCRA dijo también que una parte importante de los pesos emitidos está siendo esterilizado a través de licitaciones de Letras y Notas, que están en menores niveles que en otros períodos, como fue el de 2007, antes de la crisis.

Además, casi 70% de los pesos creados a través de la compra de dólares se esterilizaron en un contexto de baja de la tasa de interés, ya que buscamos alargar los plazos y reducir costo del crédito para la producción.

En cuanto al crecimiento del crédito, si bien se aceleró en forma reciente, aún es muy inferior, en términos absolutos, al de períodos anteriores, ya que persiste una “bajísima profundidad crediticia.

Marcó del Pont remarcó que si aspiramos a mayores niveles de crédito, lo que tiene que ocurrir es que tanto los préstamos como el M2 (circulante más depósitos a la vista) tienen que crecer por encima del producto.

Limitar el crecimiento del crédito, que sigue siendo paupérrimo, es seguir viejas recetas ortodoxas y monetaristas que ya fracasaron en el país”, concluyó la funcionaria.

Además, la presidenta del Banco Central destacó la importancia de discutir “viejas ideas que nos llevaron al recurrente fracaso”, al ser consultada sobre la posibilidad de que se impulse una modificación en la Carta Orgánica de la autoridad monetaria.

La Carta Orgánica se modificó en 1992 y en ese momento se alejó de cuajo de lo que se había sido la misión histórica del Banco Central desde su creación, con objetivos múltiples de estabilidad, crecimiento, y empleo”, recordó.

Agregó luego que “tenemos la enorme responsabilidad de conciliar la estabilidad económica con el crecimiento y el empleo”, porque “si no, nos quedamos en la encerrona de que todo genera miedo y así sigue funcionado la vieja forma de ver los problemas de la Argentina.

Por otra parte, Marcó del Pont, rechazó que el ajuste del Programa Monetario se vincule a una aceleración inflacionaria, y dijo que “la dinámica de precios no tiene que ver con la dinámica monetaria y de la demanda, sino con estructuras oligopólicos y con formadores de precios.

“Nos enojamos cuando el Banco Central acompaña las necesidades de la demanda, pero en realidad los aumentos tienen que ver con la puja distributiva o condiciones de concentración o estructurales”, dijo.

Marcó del Pont consideró luego que “los actores no ahorrarían en pesos si hubiera una percepción inflacionaria”, y reveló que los depósitos en cajas de ahorro superiores a los 20 mil pesos superan el 38% del total y mantienen una “enorme estabilidad.

Volviendo a las subas de precios se preguntó “por qué aumentan los servicios privados, cuando tienen capacidad de oferta, y desechó el argumento de que los ajustes salariales son inflacionarios.

Va a tener que haber recomposiciones del salario para seguir aumentando la participación en el ingreso, que en el largo plazo se deterioró con las hiperinflaciones y luego durante los 90”, concluyó.