Alertan sobre desbalances tras crisis

02/09/2010
Nacionales - Jornadas Monetarias y Bancarias
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Académicos de Latinoamérica, EEUU, India y China advirtieron sobre los desafíos que presenta la globalización económica y financiera y advirtieron sobre los riesgos de una demora en la regulación de los flujos transfronterizos de capitales

Académicos de la región, Estados Unidos, India y China alertaron ayer sobre los desafíos pendientes que presenta la globalización económica y financiera; evaluaron las perspectivas de los países en desarrollo ante los desbalances que persisten tras la última crisis; y advirtieron sobre los riesgos de una demora en la regulación de los flujos transfronterizos de capitales.

Durante la primera sesión de las Jornadas Monetarias y Bancarias 2010 que concluirán hoy en el porteño hotel Tour Seasons, Aldo Ferrer, de la Universidad de Buenos Aires, remarcó la necesidad de construir el país en el marco de un espacio nacional, pensando en el "colapso que produjeron las recomendaciones de las recetas neoliberales".

El profesor de la UBA subrayó la necesidad de "plantear una visión propia de los problemas" y ponderó que "por estos días se plantean una serie de cambios excepcionales".

Insistió luego en la importancia de "movilizar los recursos internos, con una inserción simétrica y no subordinada", para lo cual "el Estado es un protagonista esencial".

Prabhat Patnaik, de la Universidad Jawaharlal Nehru, de la India, indicó a su vez que "se perciben tendencias al subconsumo, producto de las tendencias especulativas. Aunque también es cierto que hay inyecciones de demanda que tratan de prevenir esa tendencia", evaluó.

Desde otra perspectiva, Robert Kyloh, asesor económico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), puso especial énfasis en el "compromiso que implica el concepto de trabajo digno, siempre con la mirada puesta en proteger a los trabajadores, regulando los mercados de forma más equitativa".

Jan Kregel, del Levy Economics Institute de Nueva York, analizó los desequilibrios entre países, como parte de los procesos de desarrollo, y consideró que los mecanismos de ajuste de las últimas décadas provocaron efectos recesivos entre los países deficitarios.

"La paradoja es que un país no tenía límite en su posición en déficit interno: el país con moneda de reserva (Estados Unidos), añadió.

En ese marco, dijo Kregel, el Fondo Monetario Internacional no imponía límites a los desequilibrios sino que rescataba a inversores extranjeros que no habían logrado salir de los países en crisis antes del colapso.

"El FMI no apoya a la población nacional, sino que les impone condicionalidades para que paguen por los riesgos que asumieron los inversores. Uno de los cambios importantes en tiempos recientes fue el de la Argentina, que buscó asegurar a su población en vez de admitir las proposiciones del Fondo Monetario", resaltó.

Robert Blecker, de la American University, se refirió a las fugas de capitales, "que no estuvieron disponibles para ser invertidos en América Latina".

"Muchos de esos fondos fueron a bonos securitizados que colapsaron en 2008, y esa participación en la burbuja de activos riesgosos en Estados Unidos provocó pérdidas significativas, de más de 2 billones de dólares, 57% del PIB de América Latina de ese año", puntualizó.

Michael Pettis, de la Universidad de Pekin, consideró luego que China exhibe una tasa de consumo interno relativamente baja y necesita aumentarla, "pero a corto plazo hay un riesgo de que se siga contrayendo".

Explicó en ese sentido que recién a partir de 2012, luego de la renovación de la dirigencia política, podrán encararse correcciones, luego de las cuales "durante la próxima década el crecimiento anual se va a desacelerar y estará en torno de 5 a 6% promedio".

Los cambios, enumeró Pettis, deberán terminar con la moneda subvaluada, elevar la tasa de interés y los salarios, y retirar subsidios a empresas estatales.

El brasileño Paulo Bresser Pereira, de la Fundación Getulio Vargas, se manifestó a favor de una "regulación prudencial de las entradas de capital, pero no de las salidas". Si bien admitió que el problema de la fuga de fondos es "importante para la Argentina, va perdiendo significación".

Bresser rechazó luego las recomendaciones "que hacen nuestros amigos del Norte y por las cuales quedamos endeudados", y defendió el "comando nacional sobre el tipo de cambio, ya que la sobrevaluación afecta el crecimiento y no combate la inflación".

Ricardo French Davis, de la Universidad de Chile, vinculó los altibajos macroeconómicos de la región en los últimos decenios a los shock externos y los movimientos de capitales financieros, que limitaron la inversión real y el potencial de los países del área.

Destacó luego el impacto negativo de la "sobreapreciación cambiaria", relacionada a su vez con los efectos "contraproductivos" del ingreso de capitales, y valorizó el rol del ahorro interno como pilar de la inversión.

Por último, Ilene Grabel, de la Universidad de Denver, EE.UU., hizo notar la menor relevancia del FMI ante las "políticas exitosas" de los países en desarrollo, "sin seguir las recetas neoliberales" para superar los efectos de la última crisis. Destacó en ese sentido el espacio abierto para consolidar políticas orientadas al desarrollo, más allá de las propuestas que persisten de parte de los organismos financieros internacionales.