Cristina defendió el pago de la deuda con reservas

02/09/2010
Nacionales - Jornadas Monetarias y Bancarias
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La presidenta destacó el éxito de la decisión de pagar los compromisos externos con reservas de libre disponibilidad y manifestó la necesidad de reformular los marcos teóricos en materia económica, financiera y monetaria

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner calificó ayer de "sumamente exitosa" a la decisión de pagar los compromisos externos con reservas de libre disponibilidad, al tiempo que instó a "formular nuevos marcos teóricos" en materia económica, financiera y monetaria, que permitan dejar atrás "las teorías que provocaron el desplome internacional" en el 2008.

La Presidenta participó ayer al mediodía de las Jornadas Monetarias y Bancarias organizadas por el Banco Central, que se extenderán hasta hoy en un hotel del centro porteño, y que tienen como tema central la "Política monetaria, regulación financiera y macroeconomía en la globalización: Lecciones y desafíos de la crisis internacional".

"La estrategia que adoptamos en diciembre del año pasado de tomar reservas para hacer pago a los vencimientos tanto de los tenedores de nuestros títulos de deuda como a los organismos multilaterales de crédito se ha revelado como sumamente exitosa", afirmó Cristina.

La jefa del Estado dijo que esta política "apunto a quebrar un frente de carácter de `Guerra de Zapa`, de guerra del rumor de la que (el general José de) San Martín hizo un excelente uso durante la guerra libertadora y que básicamente sostenía que la Argentina no iba a poder hacer frente a sus compromisos externos".

En el tramo inicial de su discurso, Cristina recordó que las Jornadas organizadas por el Central comenzaron en 1982, año al que calificó de "emblemático" debido a que -durante la gestión del ex ministro Domingo Cavallo- la entidad monetaria "estatizó la deuda privada a través de los seguros de cambio".

La Presidenta sostuvo que si bien "se habla siempre en contra de la intervención del Estado", quienes hace esto no recuerdan que esa triste medida "estuvo dirigida a trasladar a la sociedad toda el peso de la deuda privada".

Cristina dijo que "debe ser un buen augurio que estemos haciendo estas jornadas el Día de la Industria, porque la industria tiene que ver con la economía, con el rol de los bancos, los créditos y que una correcta política del Banco Central debe visualizar esa totalidad" y no estar limitada al cuidado de la moneda.

La Presidenta criticó al ex presidente de la entidad monetaria, Martín Redrado, al sostener que en los últimos años "si uno mira las proyecciones, el Banco Central no había acertado" en lo que respecta a la evolución del comercio internacional, entre otros aspectos.

Cristina sostuvo que a partir del "Consenso de Washington el rol de los bancos centrales fue cuidar el valor de la moneda" sin tener en cuenta otras variables.

La Presidenta, como en anteriores oportunidades, dijo que "la única posibilidad de resguardar el valor de una moneda es a través del crecimiento del producto bruto interno, del crecimiento de la actividad económica, a través del crecimiento del empleo, de la producción y de las exportaciones" y que el Banco Central debe tener una política que no esté aislada de la que lleva adelante el país, con medidas destinadas a "sostener la producción y la demanda agregada".

La jefa del Estado recordó la discusiones desarrolladas en el seno del Grupo de los 20, donde ella planteó "la necesidad de que era necesario fondear bancos para que no se cayeran, pero que se debían administrar mecanismos para que los bancos no se sentaran sobre esos activos".

"Sostuvimos que era necesario sostener la demanda agregada y por eso hoy tenemos el crecimiento que tenemos en el 2010, del 9 por ciento", agregó Cristina.

La jefa del Estado señaló que tras la crisis desatada en 2008 "el escenario mundial se ha modificado sustancialmente" y que los nuevos tiempos exigen la aparición de "una arquitectura financiera internacional respecto al control de flujos de capitales".

"Los fondos de inversión, los capitales que van de un lado para el otro no tienen ningún tipo de contralor, ni qué hablar de los paraísos fiscales", agregó.

A renglón seguido, Cristina sostuvo que esto exige "repensar cuál es el rol que los bancos centrales deben tener en la política monetaria y en la política económica de cada país", para luego remarcar que la moneda debe estar "subordinada a lo que pase en la actividad económica" y no al revés como postula el pensamiento ortodoxo.

"No podemos seguir discutiendo desde la teoría, tenemos que discutir desde lo que nos ha pasado concretamente. No podemos manejarnos con las teorías que nos llevaron al desastre", instó.

Cristina sostuvo que "no podemos seguir con la misma teoría que provocó el desplome del 2008" y que "es una señal de locura creer que con los mismos métodos se van a obtener resultados diferentes. Con los mismos métodos se va llegar al mismo lugar".

A su turno, la presidenta del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, justificó que la reciente modificación del programa monetario "porque no queremos esterilizar el crecimiento" y sostuvo que "aspiramos a poner al BCRA en el centro de la coordinación macroeconómica, en sintonía con los países que se han desarrollado exitosamente".

Marcó del Pont sostuvo que "no se puede independizar la economía real de las variables monetarias, que tienen que ser consistentes con un país que crece vigorosamente y distribuye progresivamente los frutos de ese crecimiento".

La titular del BCRA consideró que "está muy metido el pensamiento convencional, monetarista, que hace difícil abordar los problemas de la estabilidad monetaria y financiera vinculados a los desafíos de un país todavía en desarrollo, que tiene que recuperar mucho terreno perdido en materia de crecimiento y recomposición de la masa salarial".

Marcó del Pont manifestó que "abundan las incertidumbres acerca de la posibilidad que tienen los países desarrollados y en desarrollo de ingresar en una fase definitiva de crecimiento sostenido y equilibrado, balanceado".

"Hay también incertidumbre sobre qué va a pasar con los países más débiles de las economías europeas, a partir de los programas de ajuste y consolidación fiscal que les fueron impuestos y que probablemente lleve a una acentuación de sus problemas estructurales", dijo la funcionaria.

Mencionó luego las "incertidumbres acerca de la nueva ingeniería en materia de regulación financiera internacional".

"Desde que se tocó fondo y se van generando algunas señales que plantean probables salidas de la crisis, aparecen indicadores positivos, pero también se van alejando las posturas más críticas respecto de una reforma de fondo de la arquitectura financiera internacional", lo que abre la posibilidad de cambiar algo para que nada cambie a nivel estructural", alertó Marcó del Pont.

En ese marco, añadió, "existen certidumbres entre los países en desarrollos, y particularmente en la Argentina".

"Por primera vez en nuestra historia la Argentina atravesó esta crisis, una de las más profundas después de la Gran Depresión, con pocos costos en materia económica y social, sin los habituales estrangulamientos en el sector externo y evitando un proceso recesivo con destrucción de riqueza y de trabajo", resaltó la presidenta del Banco Central.

Todo lo contrario, explicó, "sostuvimos niveles de actividad sin enfrentar desequilibrios macro y aun redistribuyendo positivamente los niveles de ingreso".

Marcó del Pont aseguró que "esto no es producto del azar, sino la resultante de modelos económicos consistentes que se plantearon en los países de la región, que dieron vuelta la pagina de las teorías convencionales, que pusieron el eje del crecimiento nuevamente en los mercados internos como factores dinámicos".

Esa orientación permitió "la recuperación salarial, las políticas distributivas, el reconocimiento y revalorización de la inversión pública como generador de riqueza y de economías externas para alentar la inversión privada", evaluó.

La funcionaria destacó luego la recuperación de la "soberanía cambiaria y monetaria y de los espacios de política económica, por parte de los países en desarrollo".

Subrayó además, en lo que hace al rol de los Bancos Centrales, que "determinados instrumentos, que son parte de nuestro menú de política, están para quedarse", comenzando por "la intervención en el mercado de cambio".

"Con sus matices, los países en desarrollo saben que tienen que intervenir para evitar fuertes volatilidades de monedas, y en la Argentina, para sostener un tipo de cambio competitivo que proteja el trabajo nacional", señaló Marcó del Pont.

Agregó que "la contrapartida de acumulación de reservas internacionales nos ha permitido a los países de la región intervenir y capear mucho mejor los impactos negativos de la crisis internacional".

Marcó del Pont afirmó luego que "hay consenso también acerca del impacto negativo que tienen los flujos de capitales financiero de corto plazo" y recordó que Raúl Prebisch alertaba ya en 1944 sobre "estos fondos flotantes que tantos problemas han traído a nuestros países, que vienen cuando no los necesitamos y se van cuando podrían ser útiles".

"Ese planteo, hoy con la globalización financiera, está más vigente", ya que "los capitales especulativos generan apreciación cambiaria e inhiben los procesos de industrialización, generan burbujas de activos y cuando se retiran dejan tendales", explicó la funcionaria.

Indicó, por otra parte, que "los países desarrollados hoy no están preocupados por estas heterodoxias y las permiten, pero no se puede descartar que cuando se vuelva a la normalidad, como parte de estrategia de salida nos pidan que desmontemos estos mecanismos que son parte de las políticas publicas, que nos dan autonomía en este mundo globalizado".

Remarcó a continuación la responsabilidad de los Bancos Centrales, "no solo de garantizar la estabilidad monetaria y financiera, sino también que esa estabilidad sea consistente con el crecimiento económico y el empleo".

"Hay que buscar esa reconciliación en estabilidad, crecimiento, empleo y equidad, lo cual es todavía un debate inmaduro en el mundo y en el país", concluyó Marcó del Pont.