Obreros Argentinos

05/09/2008
Nacionales - Industria Nacional
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La Jefa de Estado defendió el modelo y exhortó a los empresarios para que lo acompañen
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó un acto de inauguración de un sector de la fábrica de calzados Grimoldi, en la localidad de Arroyo Seco, en el sur de Santa Fe, en donde afirmó que "un país se construye con el esfuerzo de todos y no agraviando, ni insultando, ni descalificando" exhortando a "no guiarse por los cantos de sirena, ni por lo que dicen los de afuera".

En ese contexto, la jefa de Estado dijo que los ejes del crecimiento y del desarrollo se logran con un "buen mercado interno, con trabajadores altamente capacitados en todas las ramas" de la producción y aprovechó para señalar que  el mejor salario mínimo y medio de toda Latinoamérica lo tienen los trabajadores argentinos y agregó que esta situación no se trata sólo de un "veranito económico" como sostienen algunos sectores desde el 2003.

Además la mandataria remarcó nuevamente, como lo hace cada vez que le toca realizar un discurso en defensa del modelo aplicado en el país que su interés es "articular el agregado de valor a lo largo de la cadena (productiva), en el campo, en la industria, en la metalurgia y en todo lo que significa crecimiento para el país".

La Presidenta enfatizó que están intentando volver a poner a Argentina en el mundo, pero no como la intentaron poner, como un país de servicios y de capitales que entraban para obtener sólo rentabilidad financiera y se iban, sino financiamiento para producir aquí, apostando a la producción y protegiendo a las industrias del dumping. En este sentido adelantó que se está agilizando la legislación antidumping, aclarando que esto no significa proteccionismo.

En relación a los empresarios los exhortó a fomentar la capacitación de sus empleados y a la necesidad de contar con buenos empresarios que sepan que el trabajo bien remunerado da mayor calidad a sus productos, y la capacitación de su personal le agrega alto valor.

En el marco de la inauguración, la Presidenta elogió a Alberto Grimoldi, dueño de la fábrica que "desde hace 113 años produce en el país", y que "en 1950 alcanzó el lugar de primer productor de calzados de Latinoamérica, cuando en el país se desarrollaba un modelo basado en el trabajo y en la producción".

Se congratuló además en ser la segunda jefa de Estado, después de Juan Domingo Perón, en visitar Grimoldi y bromeó con el hecho de que a su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, le hubiera gustado ser él.