“Tenían el poder absoluto para hacer lo que quisieranâ€
Delia Galará fue una de las mujeres que estuvo en calidad de `presos especiales` en la Unidad Penitenciaria de Córdoba (UP1), una dependencia carcelaria desde donde se asesinaron a 13 de sus compañeros fraguando situaciones de fuga, cuyo caso se está juzgando en la ciudad mediterránea y que tiene como principales imputados a Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez.
"Dejaban en claro que no sólo la vida y la integridad les pertenecían”, relató a Télam la mujer y añadió que los represores, tanto militares como policías, "tenían el poder absoluto para hacer lo que quisieran”.
También "usaban esa impunidad para irrumpir en espacios tan íntimos como la higiene personal y la de nuestro reducido espacio, las necesidades fisiológicas y hasta los sentimientos”, recordó Galará.
Tenía 19 años, hacía 23 días que se había casado, cuando fue secuestrada por la "patota de la D2” en enero de 1976 y permaneció en condición de detenida hasta abril de 1983.
"Como si pasara las hojas de un álbum fotográfico pasan por mi mente las imágenes de esos hombres irrumpiendo con toda la prepotencia en mi cuerpo, con sus gritos, sus insultos, sus burlas; violaban en cada ocasión cada uno de mis espacios más íntimos”, recordó la mujer.