Crónica de una fuga
Durante el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 5 que juzga a los brigadieres Hipólito Mariano y César Cómes por doce casos de tormentos aplicados en el centro de detención ilegal de Mansión Seré durante la dictadura, declaró Claudio Tamburrini, quien se fugó de este centro de torturas en marzo de 1978, reveló que a poco de su escape volvió al lugar en dos oportunidades y pudo así verificar el sitio.
El ex arquero profesional del club Almagro y ahora profesor universitario en Suecia reveló también que uno de los guardias con el que conversaba por su condición de futbolista le reveló que pertenecía a la Fuerza Aérea, al igual que los demás represores. Tamburrini literalmente recreó por espacio de dos horas la "Crónica de una fuga" llevada al cine por el realizador Adrián Caetano, en un relato que electrizó a jueces, abogados y público pese lo conocido.
Relató los tormentos con picana eléctrica y submarino a que tanto él como los otros presos fueron sometidos durante los interrogatorios bajo la responsabilidad mediata de los dos aviadores enjuiciados. Identificó también como jefe de la “patota” que los interrogaba a un suboficial de la aeronáutica de apellido Scali, que también fue identificado por un prisionero con el que había sido amigo de la infancia, Jorge Infantino, reconocimiento que finalmente durante su cautiverio le costó la vida, porque fue trasladado y aun permanece desaparecido.
Tamburrini contó que en febrero de 1978 su compañero de prisión Guillermo Fernández, lo instó a idear un plan de fuga cuando llegó a la conclusión de que ellos también iban ser asesinados. "Había pasado la Navidad, no nos liberaban y yo también llegué a la conclusión de que no me iban a liberar de inmediato o nos matarían de modo que le dije que sí de inmediato", y agregó que, "el trato se puso muy duro a partir de febrero, cuando yo llevaba casi 3 meses detenido, porque se escaparon dos presos que eran del barrio Carlos Gardel".
Con lujo de detalles relató el enfrentamiento con los otros prisioneros en torno al tema de la fuga y finalmente el escape de todos, en la madrugada del 24 de marzo de 1978, episodio que constituye el nudo del relato cinematográfico que llevó al cine el realizador Adrián Caetano. Cuando huyeron los cuatro prisioneros estaban totalmente desnudos porque de noche les quitaban las ropas para evitar, precisamente, una fuga.
Llegando al final de su relato comentó que "yo permanecí 120 días en
Luego de esa primera aproximación, poco antes de viajar al extranjero a fines del '79, "decidí volver, lo hice en coche y entré al predio, pero la casa ya había sido quemada porque luego de nuestra fuga la Fuerza Aérea decidió borrar las huellas".
Tamburrini, que es profesor de filosofía, volvió al lugar tras la recuperación democrática de 1983 para hacer el reconocimiento ocular preparatorio de la Causa 13, el juicio a los comandantes de 1985, donde dio su testimonio público por primera vez.