La noche del horror
Graciela Galárraga una de las sobrevivientes de la cárcel de San Martín durante la dictadura militar relató con crudeza como el día que mataron a Diana Fidelman, mientras ella estaba en una celda de castigo la violaron repetidas veces un grupo de militares encabezados por el Cabo Miguel Ángel Pérez y le introdujeron en la vagina un “porta cuchillo de monte” hasta que quedó inconciente.
Graciela se encontraba en la celda de detención desnuda y con la orden de permanecer tres días sin comida y después solo a pan y agua.
“Durante la guardia de (Enrique Pedro) Mones Ruiz, a altas horas de la noche este cabo ingresó con una patota, yo estaba desnuda y los hizo pasar uno por uno produciéndome vejaciones además de haberme golpeado mucho. Me metieron según decían ellos un porta cuchillo de monte en la vagina, después quedé inconsciente” describió Galárraga.
Esa noche perdió el conocimiento. Al día siguiente amaneció tirada en el piso toda mojada, hinchada y con fiebre. La fue a ver un militar al que no puede identificar de avanzada edad que quería saber lo que había pasado y negaba que a ella le hubieran hecho esto los militares.
“Yo le dije que yo tampoco lo podía creer porque en la escuela nos habían enseñado que los militares estaban para custodiar las fronteras y a nuestros compatriotas y no para que hicieran estas aberraciones” dijo.
En lo que significó el testimonio más fuerte de lo que lleva el juicio contra Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 29 represores, Graciela Galarraga que debió interrumpir su relato para hacer un cuarto intermedio y recuperarse del shock emocional en el que lentamente fue ingresando, brindó un testimonio desgarrador en el que describió además los estaquemientos de Charo Miguel Muñoz, de René Moukarzel y como terminaron asesinando a Diana Fidelman y a Marta Baronetto.
Esa noche cuando ella se encontraba en la celda de castigo escuchó preguntar por Fidelman y luego el saludo de sus compañeros chau diana!. En ese momento dijo que se hizo un silencio mortal. Al poco tiempo pasó por su celda Enrique Pedro Mones Ruiz y le preguntó que había pasado con Fidelman y el teniente le contestó: ¿Es muy amiga tuya?, no la vas a ver mas y cuidate porque te va a pasar lo mismo a vos.
Esa misma noche a la que calificó como “la noche del horror” después que los militares sacaron a Fidelman y en medio de un “silencio mortal” por la noche se escucharon gritos, al rato unas ráfagas y por últimos disparos. Al otro día se enteró que habían matado a Diana Fidelman.
Los estaquemientos de Muñoz y Moukarzel
El 10 de julio una mañana de mucho Galárraga recordó que el Teniente Alsina ingresó a su pabellón y le gritó “hoy voy a estaquear a alguien hoy la voy a estaquear a usted” y buscando una razón en quien no la tiene preguntó porque, la respuesta fue “porque a mi se me antoja”.
La dejó parada en la celda junto a su celadora Zulema Álvarez y subió a buscar a María del Rosario Miguel “Charo” Muñoz que estaba en la celda de castigo. A los pocos minutos escucharon el sonido de golpes, eran militares que estaban clavando estacas en el patio de la cárcel.
Bajaron, Alsina hizo estaquear a Muñoz y comenzó a hostigar a Galárraga para que le echara baldazos de agua fría. “Fue un momento muy duro con la gorda Charo y las dos gritábamos para que nos mataran ahí y ahora, yo empecé a gritar para que me escucharan los presos comunes porque se escuchaba su murmullo, Charo gritaba y gritaba y este hombre estaba ensañado con que le tenia que tirar el agua, yo arroje el balde en los pies” dijo.
Alsina recogió el balde y le dio otro con cal para que pintara con sus manos un paredón de bloques de cemento del patrio y luego comenzó a tirarle el agua fría a Muñoz.
“Durante muchos años yo concentré este episodio relacionado a otra estaqueada que sucedió después que fue la de Moukarzel, muchos años en mi mente quedo grabada en mi memoria la estaqueada de Moukarzel junto con la Muñoz, me ha costado mucho separa que esto fue en dos tiempos diferentes” dijo emocionada Galárraga que fue testigo también del momento en el que retiraron de su celda a René Moukarzel.
Al terminar el estaquemiento de Muñoz ambas fueron llevadas a sus celdas en la que comprendió por primera vez en su vida lo que era perder la razón.
“Yo me golpeaba la cabeza contra la pared para borrar lo que había visto, es la única vez que me sucedió en mi vida de poder entender ese paso que hay de la locura y volver a la realidad, me parecía que me volvía loca pero hacia un gran esfuerzo para volver a la realidad y entender que ya no los estaba viendo” relató.
El Final
Ante la pregunta del juez federal José María Pérez Villalobo de porqué creía que la habían detenido, Graciela Galárraga finalizó su duro y conmovedor testimonio con la garra que mostró durante toda su declaración y sintetizó en una idea la historia reciente de la República Argentina.
“Me pase la vida buscándole explicaciones a todo lo que paso, no solamente en lo personal porque a mi de ultima no me paso nada. Acá esto no es una causa individual, nosotros en la UP1 éramos un bloque monolítico, cada muerte fue la muerte propia, cada hijo que nació en la prisión era nuestro hijo, cada tortura de un compañero nos dolía a todos nosotros. Yo era una militante peronista con un gran trabajo social con ganas de revertir el mundo. A pesar de los momentos que vivimos fuimos la mejor generación, los mejores hombres y si en este país pasaron cosas es porque en la mesas de las concertaciones, no de las negociaciones, faltó una generación” concluyó.