A un año del día después

02/09/2008
Provinciales - Política
alternative
365 días atrás nos dominó la incertidumbre electoral y la inmadurez política que puso en riesgo la paz social en nuestra provincia

Hace justo un año en que todos los cordobeses vivíamos la madruga más prolongada de nuestra historia moderna. Era lunes 3 de septiembre de 2007, y por ese entonces; las elecciones que terminaron con un ajustado triunfo del candidato de Unión por Córdoba, Juan Schiaretti, ya bailaban al son del escándalo.

La decisión final de las urnas se conoció muchos días después en la Justicia, tras la denuncia de fraude realizada por el candidato del Frente Cívico y Social, Luis Juez. La diferencia era ínfima a favor del actual gobernador. Entre aceptar la derrota y poner de rodillas la salud institucional del pueblo cordobés, el ex intendente optó por lo segundo.

En la víspera, a un año, la principal fuerza de oposición en la provincia, realizó marchas y evocaciones de manera sorpresiva por las principales calles de la ciudad. En tanto, el líder de ese
espacio político participó con su antecesor, Daniel Giacomino en la misa por la “transparencia democrática” que ofició el padre Nicolás Alessio en la Capilla San Cayetano de barrio Altamira. Por su parte, el Justicialismo decidió no realizar ningún acto público al respecto.

En este espacio de información y opinión, advertíamos allá por “el día después” que la inmadurez política de todos los actores, principalmente de Juez, incomodaba febrilmente al sistema republicano cordobés.

Vislumbrábamos también sin miedos a equivocarnos, que un enjambre de opiniones y acciones subjetivas, ponía en vilo nuestro futuro inmediato, a horas del incipiente recuento definitivo de votos que se prolongó en el tiempo.

Por aquellas horas, los candidatos del juecismo ratificaban de manera amenazante que ninguno de ellos asumirían sus cargos hasta que no se revise el conteo de votos “urna por urna”. Quien encabezaba esa revuelta y lo anunciaba a través de una conferencia de prensa (ver video), era el actual intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Giacomino.

En aquellas tórridas jornadas abrumaban las controversias y las intempestivas conferencias de prensa, como la de Juan Schiaretti, que sin convencerse, anunciaba en la “Casa de las Tejas” que era el ganador de la contienda. A esa altura, la sociedad impávida solamente quería conocer los números del escrutinio y así alejar las sospechas de fraude.

En tanto, el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba emitía una acordada en la que llamó “a los dirigentes de los partidos políticos que han objetado la elección, a comprometer sus esfuerzos para preservar la paz social”. El llamado tuvo poca adhesión.

Ya era evidente en ese tiempo de crispaciones, que el sistema electoral de la provincia a raíz de varias falencias -lejos del fraude- necesitaba una seria y profunda reforma integral en el sistema de elección de nuestros representantes, debate que recién ahora está instalado en la Unicameral.

Por entonces, implorábamos la moderación, el respeto y la colaboración que se merecía nuestra democracia. A 366 días de aquella inolvidable e histórica jornada, ratificamos nuestro compromiso con la institucionalidad participativa que tanto nos costó como país.