Mensajes del Alma
Durante la audiencia de hoy, en el juicio a los represores en Neuquén dieron su testimonio Inés Rigo de Ragni y Oscar Antonio Ragni, padres del joven Oscar Alfredo Ragni secuestrado cerca de su casa el 23 de diciembre de 1976, que pasó por el centro clandestino de la última dictadura conocido como "La Escuelita" y que aún permanece desaparecido.
Ambos padres pidieron al Tribunal Oral Federal que los ocho represores juzgados por ese crimen de lesa humanidad sean condenados a prisión perpetua y cumplan sus penas en cárceles comunes. "A ustedes, asesinos, quiero saber qué hicieron con mi hijo. Digan la verdad, así se mueren aunque más no sea con la conciencia tranquila. Quiero la verdad", dijo Inés de pie y mirando a los imputados al culminar su testimonio ante el Tribunal.
La mujer, integrante de Madres de Plaza de Mayo, erguida con su pañuelo blanco en la cabeza se desahogó después de 32 años de caminar por todo el país en búsqueda de justicia y antes de retirarse, ante un silencio total en la sala expresó: "No quiero venganza, quiero la verdad y justicia por mi hijo y por los 30 mil desaparecidos. Quiero saber qué hicieron. No soy tonta porque sé que mi hijo no aparecerá pero que digan que hicieron con él".
La sala estuvo colmada de público que aplaudió y coreó consignas cuando Inés ingresó y se retiró del lugar. Antes de prestar alegato, la madre de plaza de mayo juró decir la verdad por sus creencias, por su hijo y por los 30 mil desaparecidos y de allí en más relató el día en que el joven fue secuestrado a pocas cuadras de su casa y la lucha que con su marido emprendió hace 32 años.
En una narración desgarradora Inés declaró: "Oscar fue mi primer hijo. Lo crié con amor, con respeto y lo acompañé siempre a todos lados hasta el día en que alquilamos la pensión para se fuera estudiar arquitectura a La Plata". El único día que lo dejé solo se lo llevaron". Su esposo, Oscar Antonio Ragni, le pidió al Tribunal que juzgue a los acusados como genocidas.
Asimismo Inés agregó; "Vine a dar mi testimonio y los acuso a todos ellos de genocidas, de infames traidores a la patria porque la única guerra a la que fueron la perdieron". Dirigiéndose a los miembros del Tribunal, insistió en que "son asesinos, genocidas" y pidió "que los condenen a prisión perpetua (a cumplir) en cárceles comunes".
En su conmovedor relato, reveló que un sobrino suyo que trabajaba en Inteligencia del Ejército fue a su casa a preguntar por Oscar Alfredo en la mañana del secuestro. "Fue a marcar la casa, fue el entregador", sostuvo y agregó que "después de lo que pasó nunca más lo vimos, ni siquiera vino a vernos para interesarse por lo que le había pasado a su primo de sangre".
Ragni aseguró que ninguno de los mandos del Batallón del Ejército podía ignorar que en ese lugar funcionó un centro clandestino de detención durante la dictadura.
También, manifestó conocer muy bien la forma de pensar de los militares porque durante 20 años, hasta 1974, fue empleado de la cantina que funcionó en ese batallón en Neuquén como empleado del concesionario, y pese a esto y a golpear infinidad de puertas, nunca tuvo respuestas de lo que había pasado con su hijo.
Dos días antes de la desaparición del joven neuquino, su novia Inés Amigo fue secuestrada en la ciudad de La Plata y también permanece desaparecida.