"Patti fue un icono de la impunidad"
Manuel Gonçálvez nació el 27 de junio de 1976 y a los cinco meses fue el único sobreviviente del ataque a la casa donde vivían junto a cuatro personas; el próximo 30 de agosto este nieto restituido se presentará como testigo y querellante en el juicio contra Luis Patti, acusado de ser "partícipe primario responsable de homicidio agravado por alevosía de Gastón Roberto José Gonçalvez”.
"Patti es un personaje muy siniestro que ha usado las instituciones democráticas para mantenerse en el poder”, afirmó Gonçalvez en diálogo con Télam al recordar que "tuvo procesos judiciales como intendente y como diputado” y que el intento de hacer justicia sobre "un ícono de la represión o del poder de caudillos bonaerenses, era bastante difícil”.
A los cinco meses, Manuel fue el único sobreviviente del ataque a la casa donde vivían junto a cuatro personas más, gracias al último gesto maternal que tuvo Ana María, antes de ser asesinada, de taparlo con una frazada y esconderlo en un placard.
El joven fue adoptado por un matrimonio con el nombre de Claudio hasta que conoció su verdadera identidad en 1995, y pudo comenzar a reconstruirla y saber que su padre Gastón era militante de la juventud peronista, que fue secuestrado el mismo día del golpe militar, el 24 de marzo de 1976.
También pudo reconstruir que Gastón Gonçalvez fue visto por última vez con vida cinco días después en un camión celular estacionado detrás de la comisaría de Escobar, donde prestaba servicios el ex subcomisario Luis Abelardo Patti.
La historia también relata que el cuerpo de su padre apareció una semana después en un paraje de la ciudad de Escobar, fusilado y carbonizado, que fue enterrado como NN en el cementerio de Escobar y que en 1996 el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró identificarlo.
"Durante muchos años pensé que me habían abandonado y después me enteré no sólo que no lo habían hecho, sino que mi abuela paterna, Matilde -una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo-, me buscó durante diecinueve años junto al EAAF”, relató en diálogo con Télam desde el teatro de
El lunes 30 de agosto, Manuel Goncálvez se presentará como testigo y querellante en el Auditorio Municipal Hugo del Carril, en José León Suárez, donde comenzará el juicio contra Patti.
Sus abogados pedirán prisión perpetua en cárcel común, pero Gonçálvez siente que "no alcanza para pagar lo que ha hecho”, aunque aclara que por no estar favor de la pena de muerte "no puede pedir otra cosa”.
"Siento que la justicia tarde no es justicia, porque pienso en el caso de mis abuelas que no vieron a nadie que pague por lo que sufrieron”, lamentó.
Para el nieto restituido "se cierra un camino largo, complejo, porque la causa de mi papá tiene muchas particularidades”, dijo al referirse a una investigación que derivó hasta en el secuestro de un testigo, Luis Geres -en 2006-, que le provocó "una gran angustia” y una valoración extra por parte de Gonçalvez "a todos los testigos que se comprometieron en la causa”.
El juicio ante el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín tendrá un valor agregado para Gonçalvez "por la ambición de Patti de usar las instituciones democráticas para mantener la impunidad”, dice al puntualizar que será la primera vez que el ex policía detenido será llevado al banquillo de los acusados después de batallas judiciales e impugnaciones que lograron impedir que ocupe la banca de diputado en 2008.
Gonçálvez le agregó valor a la causa por haberse convertido en "una causa colectiva” donde se sumaron más casos en los que está involucrado Patti, como la docente Eva Orifici y su esposo Alberto Marciano -que relataron haber visto a Gonçalvez en la comisaría-, el del ex diputado nacional Diego Muñiz Barreto y su secretario Juan José Fernández, y cuatro víctimas más.
Aseguró que durante el juicio oral y público verán la luz "muchas pruebas que demuestran que Patti no sólo cumplía órdenes sino que era parte de quienes las impartían y que formaba grupos de tareas”.
Además, está convencido de que las responsabilidades por las violaciones a los derechos humanos cometidos en el ámbito de la comisaría de Escobar "les caben a todos” y desestimó el argumento que podría esgrimir de estar obligado a "cumplir órdenes”.
"Una persona que cumplía funciones allí, donde había una sala de torturas, un camión para los secuestrados, que era un paso directo para trasladarlos a un centro clandestino de detención y con el despliegue que desarrollaba dentro de esa fuerza, es difícil desligarlo de responsabilidades”, señaló.
Para Manuel Gonçalvez la tarea de hacer justicia no terminará cuando finalice el juicio, porque espera que se fije la fecha del juicio oral contra los asesinos de su madre, y eso ocurrirá el año próximo en Rosario.
"La historia se terminará de cerrar con el juicio por la adopción, que fue totalmente irregular, como en el caso de muchos niños adoptados durante la dictadura”, añadió pero aclaró que el juicio será contra los magistrados y no con su familia adoptiva con la que mantiene una buena relación.
Junto a Patti se sentarán en el banquillo el último presidente de facto Reynaldo Bignone; el ex general Santiago Omar Riveros, Eduardo Alfredo Espósito y el ex titular de la comisaría de Escobar cuando Patti trabajó allí en la dictadura, Juan Fernando Meneghini.
Manuel Gonçalvez recuperó su identidad en 1995 y como uno de los 101 nietos recuperados por Abuelas de Plaza de Mayo, pidió a los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble (Felipe y Marcela Noble Herrera) que "entiendan que con la verdad serán libres".
"Me gustaría decirles que en cualquier circunstancia la verdad es mejor que cualquier mentira, que conocer su identidad va más allá de una pelea de un gobierno y un grupo económico porque es un delito que sobrepasa cualquier disputa” aseguró Gonçalvez.
Gonçalvez recuperó su identidad en 1995 cuando tenía 19 años, y asegura que "la verdad puede resultar dolorosa, incómoda, difícil, pero a la larga es sanadora” y asegura que desde "este lado”, hay una situación muy dolorosa que ante la incertidumbre de saber si son o no hijos de desaparecidos "hay familias que están esperando desde hace más de tres décadas”.
"Ni las abuelas ni los nietos vamos a querer que pasen a ser cautivos de nosotros porque ninguno de los nietos recuperados fuimos obligados ni pasamos a ser cautivos de nuestras familias biológicas” insistió.
Para Gonçalvez, "somos adultos y podemos elegir qué hacer con esa historia. Lo importante es poder tener esa historia sobre la mesa, que es la que tiene la verdad”.