Cantoni presenció el fusilamiento de Bauducco
Compungido y afligido Leo Reinaldo Cantoni comenzó a dar su declaración en la que relató que le ordenaron darse vuelta para presenciar el asesinato de Raúl Augusto Bauducco en el patio de la cárcel de San Martín luego de una requisa general.
Estando desnudos en el patio, apoyados contra la pared a Cantoni y a dos presos políticos más un militar les dijo que se dieran vuelta "para que viéramos lo que nos iba a pasar" si hacían algo fuera de lugar
“Vi que un Cabo le apoyaba la pistola al paco Bauducco y sacudía la cabeza como que estaba mareado o semiinconsciente y la persona que estaba ahí le dice encomendate a Dios y le desgarró un tiro en la cara” relató Cantoni.
Luego agregó que los militares procedieron de esta forma “para que contáramos que era real”. Identificó al autor del disparo al Cabo “Perico” Pérez. Él se encontraba a ocho o diez metros del lugar en el que estaba Bauducco.
Cuando estuvieron otra vez en el pabellón el comentario de lo que había sucedido entre los presos políticos era que la razón había sido que Bauducco tenia un parentesco con Massera y por internas entre las Fuerzas Armadas ocurrió el brutal asesinato.
Al comenzar su declaración Cantoni se quebraba y no podía ni comenzar su relato, razón por la que el abogado querellante Martín Fresneda pidió que se suspendiera su declaración porque estaba “padeciendo una situación de revictimización” y por el evidente stress que estaba atravesando.
El presidente del Tribunal Orla Federal 1 (TOF1) Jaime Díaz Gavier le preguntó a que se debía que se encontraba en este estado y Cantoni le respondió que “hay torturas que son mas graves que un golpe, son las psicológicas y todavía no la he podido superar” pero eligió seguir con su declaración.
Cantoni fue detenido el 1 de Abril de 1976 junto a su esposa embarazada de cuatro meses y fueron trasladados a la Dirección de Informaciones de la Policía de Córdoba durante la dictadura militar, la temible D2 donde sufrió todo tipo de torturas. La más terrible fue la amenaza que recibió sino declaraba: iban a hacer parir a su mujer delante suyo. Para protegerla firmó lo que le pidieron sus torturadores sin ver lo que decía.
Cuando la entrada de los militares a las celdas para “bailar” a los presos se convirtió en algo sistemático, en una de estas oportunidades un militar cuya característica principal era la de impostar la voz y ordenar constantemente que los presos miraran hacia abajo, este lo acusó de haber levantado la cabeza, lo hizo arrodillar y le pegó cuarenta y ocho golpes en la espalda a la altura de los riñones.
Mal herido y orinando sangre fue trasladado al hospital de la cárcel en donde compartió diez días de internación con Pablo Balustra que estaba hemipléjico por las torturas y Guillermo Birt que un militar lo había apuñalado cuando ingresó a la penitenciaria.
Cuando la Gendarmería comenzó a concurrir asiduamente al penal copincidió con el nacimiento de su hija. Un día lo fue a buscar un gendarme que le dio la noticia y lo llevó a que firmara los papeles del Registro Civil y lo dejó tener uno minutos a su hija en sus brazos.
“El gendarme me dijo tenes suerte de que sea esta guardia, te la voy a dejar tener unos minutos en brazos, y así la tuve unos minutos en mis brazos” dijo emocionado Cantoni.
En noviembre de 1976 fue trasladado a Sierra Chica, en mayo de 1977 fue llevado a La Plata y en Mayo de 1979 obtuvo su libertad. Tuvo una causa por asociación ilícita que se tramitó en los Tribunales Federales en Córdoba, su abogado defensor era el Dr. Aro, y el juez Zamboni Ledesma. Fue sobreseído pero quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Por su parte su mujer fue trasladada a Devoto.
Cuando obtuvo su libertad a su esposa le dieron la opción para salir del país, fue “un acto mas de separación” señaló Cantoni. Por esto el matrimonio decidió que la mujer viajara con su hija recién nacida y luego de un tiempo hizo lo mismo con su otra hija donde finalmente se reunieron todos.