Verdadero
Steven Russell lleva cumplidos nueve de los 144 años de cárcel a los que le sentenciaron en una prisión de máxima seguridad de Texas. Fue condenado por fraude, usurpación de identidad y por haberse escapado de prisión en repetidas ocasiones fingiendo enfermedades y haciéndose pasar por guarda de seguridad o médico. Unas fugas originadas por su única debilidad conocida: el recluso Phillip Morris. Una historia de amor carcelario recogida en el libro Una pareja despareja, del periodista Steve McViker, que sirvió para que los guionistas Glenn Ficarra y John Requa, responsables del guión de la negrísima Bad Santa, construyeran y dirigieran el anti Secreto en la montaña. "En la película de Ang Lee, la homosexualidad es una enfermedad. Pero en esta, da la casualidad de que son gays. Ese no es el problema".
Pero sí hubo problemas. La película fue presentada con mucha expectación en 2009 en el Festival de Sundance y se proyectó en
Si Mi nombre es Harvey Milk de Gus Van Sant le dio un Oscar a Sean Penn, si las burradas anarcogays de Gregg Araki encuentran distribución minoritaria en Estados Unidos, si el cine gay español se consume con avidez al otro lado del charco vía distribuidoras especializadas como TLA Releasing, ¿qué pasa con Una pareja despareja? Esquivando las posibles responsabilidades judiciales, los realizadores reconocen que "los distribuidores tuvieron miedo a la película" y dejan planear sobre sus problemas con la industria el fantasma de la homofobia. Y eso a pesar de no ser homosexuales. "No soy gay, pero lo intento todos los días", comenta Requa a carcajada limpia preguntado sobre las fuentes de las que bebió para hacer un retrato tan cínico y mordiente de la comunidad gay norteamericana. "La industria del cine es muy gay. Teníamos las fuentes muy cerca", comenta con sorna.
Los actores son los protagonistas del film I love you Phillip Morris, que a raíz de su temática explícitamente gay aún no logró ser estrenada en los Estados Unidos. En
La comunidad bloguera internacional ha tildado abiertamente de homófoba a la distribuidora que compró sus derechos para Estados Unidos, Consolidate Pictures. El director de fotografía de la película, el mexicano Xavier Pérez Grobet, también opta por una lectura anti gay: "No se dicen las cosas como son. Pero desde mi punto de vista, no se ha estrenado por el tema gay. Vamos, diría que está clarísimo. Es más miedo de los distribuidores que de la gente en general", expone vía telefónica. "La situación es un poco absurda, porque ya se puede ver en los vuelos internacionales a Estados Unidos".
El monopolio sólo sirve para difundir estereotipos erróneos, incluso impiden el estreno de una película por ser “políticamente incorrecta” o “demasiado gay” para los preceptos que manejan.
Más allá del sexo anal, fraudes financieros, robos, travestismos varios, esta es una historia de ante todo amor verdadero. De verdad. Más allá de la elección sexual.